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(10-02-09) Organizaciones para la defensa de la naturaleza
como Greenpeace, denuncian que el plan de gestión que sigue Canadá
para justificar su caza comercial de focas, está lleno de imprecisiones
e inexactitudes. Mientras de discute el tema, las especies que
viven en Groelandia están en peligro y continúa la matanza indiscriminada.
Los
pinnípedos (focas, leones marinos, otarias, elefantes marinos
y morsas) se enfrentan en la actualidad a una gran variedad
de problemas y amenazas. La fuerte explotación comercial a
la que han sido sometidos junto con el cambio climático, la
contaminación, la destrucción de hábitats, los problemas con
algunas artes de pesca y diferentes enfermedades amenazan a
sus poblaciones.
El grupo
de animales conocido como pinnípedos engloba a un total de 33
especies de focas, leones marinos, osos marinos, elefantes marinos
y morsas. Son mamíferos marinos de tamaño variable que se reúnen
en grandes grupos sobre la tierra o el hielo para reproducirse,
lo que los convierte en especies muy visibles para el ojo humano.
Esto, unido a su lentitud para desplazarse por tierra hace que
sean presa fácil para los cazadores que, para no estropear las
pieles, matan a golpes a los animales.
Históricamente, estas especies han sufrido una grave presión debido
a la explotación comercial a la que han sido sometidas por sus pieles, su carne
y su grasa. También por los valores que en Asia se atribuye a los genitales
masculinos de muchas de las especies.
El
Plan de Gestión de caza de focas del Gobierno de Canadá ha ido
reduciendo poco a poco la cifra de capturas. Esto, que pudiera
parecer un descenso significativo, no ha aliviado en absoluto
los problemas a los que se enfrentan los cachorros de foca este
año. Y es que el cambio climático ha reducido drásticamente la
cantidad de hielo que suele haber a estas alturas del año.
alta mortalidad de cachorros
Las hembras de foca de Groenlandia suelen
parir directamente sobre grandes fragmentos flotantes de hielo
y las crías permanecen en ellos hasta que desarrollan sus habilidades
natatorias. En 2002 el 75% de los cachorros de foca de Groenlandia
nacidos en el Golfo de San Lorenzo, una de las dos zonas de caza
de focas en Canadá, fallecieron por la pérdida prematura del
hielo sobre el que habían nacido.
A juzgar por cómo fue el pasado invierno en la zona,
la situación este año puede ser aún peor. En estas condiciones, es inaceptable
que el gobierno de Canadá mantenga sus planes de caza. Greenpeace ha realizado
una revisión del informe de
2005 "La Caza de Focas en Canadá: sin plan y sin gestión" donde
se detallan las imprecisiones e inexactitudes utilizadas por el Gobierno canadiense
para justificar la caza comercial de focas. Los principales puntos destacados
en el informe son:
- El
Gobierno de Canadá no ha podido determinar el número exacto de
focas matadas por los cazadores. La captura total admisible no
tiene en cuenta que se está produciendo caza ilegal de focas,
que son matadas y desechadas debido a los daños en sus pieles.
Tampoco son contabilizadas las focas matadas para aprovechar
sus órganos.
- Los cálculos hechos por el Gobierno canadiense sobre
el crecimiento de la población de focas asumen que los factores ambientales y
biológicos permanecerán sin cambios tanto a corto como a largo plazo, una premisa
altamente cuestionable a la luz de los crecientes impactos del cambio climático
sobre las condiciones de los océanos y las zonas heladas.
- Las
cuotas de caza se basan en censos de focas realizados a intervalos
de cinco años. Pero debido a que las cacerías se centran en crías
que no alcanzan la edad reproductora hasta los cinco años de
edad, los impactos en la población pueden tardar más de 10 años
en conocerse y son necesarios 15 años para determinar la evolución
de la población. Por tanto, los censos realizados por el Gobierno
canadiense no reflejan la realidad del estado de estas poblaciones.
los canadienses atacan como
Única respuesta
A la vista del informe, el Departamento
de Pesca y Océanos del Gobierno de Canadá, responsable del Plan
de Gestión de Caza de Focas, ha optado por atacar a Greenpeace
en lugar de dar respuesta a las evidencias denunciadas por la
organización ecologista internacional.
Greenpeace
se opone a esta caza de focas y considera que el Gobierno de
Canadá está actuando al margen de la lógica. La continuación
de la caza comercial no puede reconciliarse con la conservación
de las poblaciones de focas de Groenlandia Y Terranova a largo
plazo, cada vez más amenazadas por los impactos derivados del
cambio climático en los hielos árticos.
Hasta que no se conozcan de forma
clara y contundente las incertidumbres que rodean a las poblaciones
de focas y las presiones a las que se enfrentan, las únicas actuaciones
sostenibles y científicamente justificables deben incluir la
suspensión de la caza comercial de forma inmediata.
Más información sobre la Campaña
de IFAW en contra de la caza de focas en Canadá, pinchar
aquí.
Texto: G.
Romero / Greenpeace |