Contra la caza de ballenas
(26-11-09) Los gobiernos latinoamericanos están considerando la posibilidad de una respuesta en bloque ante la presencia de la flota ballenera japonesa en la Antártida, en una nueva temporada de lo que Japón dice que es “caza con fines científicos”, y que amenaza con matar a 1.000 ballenas en el santuario protegido del Océano Austral.
La acción diplomática considerada por los países de la región pertenecientes a la Comisión Ballenera Internacional (CBI) parece que llegará demasiado tarde para evitar otra masacre de estos mamíferos como ha ocurrido en años anteriores, según se quejan las organizaciones de conservación de la naturaleza.
La semana pasada, Japón autorizó la salida de la flota ballenera, a pesar de las actuales negociaciones en la CBI sobre si la caza de ballenas con fines científicos debe seguir permitiéndose. Los conservacionistas quieren eliminar la laguna “científica” que Japón utiliza para abastecer su mercado interno con carne de ballena.
Por otra parte, los países a favor de la caza de ballenas quieren levantar la moratoria sobre la caza comercial de ballenas, en vigor desde 1986. La Comisión está tan polarizada en las cuestiones que ninguna de las partes puede llegar a la mayoría de los dos tercios de votos necesarios para cambiar las reglas.
Sin embargo, América Latina está trabajando duro. Todos los países de esta región están a favor de la conservación de las ballenas, y como grupo, están al frente de las acciones para poner fin a la caza de ballenas. Su importancia se refleja en el nombramiento del actual Presidente de la CBI, Cristián Maquieira, de Chile.
A instancia de la región se creó un pequeño Pequeño Grupo de Trabajo sobre el futuro de la CBI, que se reunió en octubre sin llegar a un consenso sobre las cuestiones que dividen a la organización. Se va a reunir de nuevo en Chile en el mes de diciembre. Pero la salida anticipada de la flota japonesa fue vista como un mal presagio por las organizaciones no gubernamentales (ONG).
“Si Japón no hubiera salido hacia la Antártida, habría sido un gesto de bienvenida de buena voluntad”, dijo Roxana Schteinbarg del Instituto para la Conservación de las Ballenas de Argentina (ICB) a IPS. Afirmó que embarcarse en la expedición de la caza de ballenas a mitad de las negociaciones “es una burla”. “Estamos muy preocupados por el silencio que está habiendo por parte de los gobiernos”.
ES HORA DE PONER FIN AL INMOBILISMO
José Truda Palazzo, antiguo comisionado de la CBI por Brasil y ahora representante brasileño del Centro para la Conservación de Cetáceos de Chile dijo que “Ya es hora de terminar con el inmobilismo; mientras los comisionados debaten los cazadores de ballenas están provocando una masacre con impunidad”.
Un comunicado conjunto del 11 de noviembre por 40 ONG de América Latina, incluyendo aquellas a las que pertenecen Schteinbarg y Palazzo, exhortó a los gobiernos regionales en la CBI (todos los países excepto Colombia, Bolivia, Paraguay y Venezuela) para evitar más caza de ballenas por parte de Japón.
Las organizaciones de la sociedad civil hicieron un llamamiento a los países de la región para “realizar una acción diplomática contra la matanza indiscriminada de ballenas”.
Cuando enviaron su mensaje, las organizaciones conservacionistas asumieron que la flota japonesa no dejaría el puesto hasta mediados de diciembre, cuando comienza la temporada de caza de ballenas, y esperaron disuadirlos de salir. Sin embargo, fueron sorprendidas cuando el buque insignia de la factoría, el Nisshin Maru, partió el 19 de noviembre con sus barcos receptores.
Los barcos se dirigían hacia el Santuario de Ballenas de la Antártida, que rodea el continente y que fue declarado zona protegida por la CBI en 1994, con prohibición total a la caza comercial de ballenas. El único país miembro de la CBI que votó en contra de la creación del santuario fue Japón.
20.000 BALLENAS “CAZADAS” POR JAPÓN, NORUEGA E ISLANDIA
Desde que el CBI aprobó la moratoria sobre la caza de ballenas en 1986 Japón ha arponeado más de 8.000 ballenas en el área que más tarde fue declarada santuario. Teniendo en cuenta las ballenas cazadas por Islandia y Noruega, un total de 20.000 ballenas han sido asesinadas durante la moratoria.
Esta temporada se estima que Japón matará probablemente unas 1.000 ballenas, número similar a las cazadas en las temporadas 2006- 2007 y 2007- 2008, según CBI, y peligrosamente cerca del número de capturas de ballenas en el Océano Austral antes de la moratoria, cuando no había prácticamente ninguna restricción, dijo Schteinbarg.
Las ONG también se quejaron en su comunicado de que en la temporada pasada la flota japonesa capturó más de 300 ballenas hembras, el 63 por ciento de las cuales estaban encintas.
IPS preguntó a los funcionarios de los tres países, que trabajan estrechamente en estos temas, si Japón sería condenado por sus acciones, y éstos respondieron que se estaba considerando. “El tema está siendo tratado dentro del grupo de Buenos Aires (de los países latinoamericanos miembros de la CBI)”, dijo una fuente brasileña cercana al comisionado, sin ampliar más.
LA RESPUESTA FINAL PODRÍA LLEVAR TIEMPO
Una fuente argentina que prefiere permanecer anónima dijo que los comisionados de América Latina “están en contacto entre ellos y considerando qué hacer”, pero advirtió de que la respuesta final podría llevar tiempo debido a que “coordinarse lleva su tiempo”.
“Los británicos tardaron entre tres y cuatro meses en coordinar una protesta diplomática formal contra Islandia”, aseguró la fuente. “Y si lo que se pretende es una acción política seria que tenga algún impacto en Japón tiene que estar bien preparada”.
La fuente apuntó que media docena de este tipo de acciones ha sido llevadas a cabo contra Japón hasta el momento, pero no han tenido ningún efecto en absoluto. Por ejemplo, la primera acción del grupo de Buenos Aires, formado en trabajando en ello a día de hoy.
"Las ONG piensan con frecuencia que con escribir una carta abierta se cambia la situación, pero desgraciadamente el mundo no funciona de esa manera", ha dicho la fuente, señalando que por primera vez en veinte años el ICB está negociando la caza de ballenas con fines científicos, lo que según los gobiernos es un indicativo de progreso.
Texto: Mark Montoya. Imagen: AWN
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