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(30-09-09) La marsopa espinosa y del delfín franciscano son dos grandes desconocidos entre los cetáceos, especies endémicas de la costa sur argentina de las que no se sabe mucho por su extrema timidez.
La Marsopa espinosa (Phocoena spinipinnis) es una de las 6 especies de marsopas de la familia Phocoenidae, que habita exclusivamente aguas someras y templadas de las costas de Sudamérica, siendo endémica de la región.
Su nombre deriva de “spina” por espina y “pinna” por aleta, refiriéndose a las filas de pequeños tubérculos romos en el margen anterior de su pequeña aleta dorsal. Su nombre común en inglés hace referencia a Hermann Burmeister, quien fuera el primero en describir científicamente a la especie, en 1865.
Es de frente plana, sin pico, con espiráculo único, de cuerpo principalmente negro o gris, aleta dorsal inclinada hacia la parte posterior del cuerpo y aleta dorsal ubicada más atrás sobre el dorso que cualquier otro delfín o marsopa.
Normalmente está en grupos pequeños que se esparcen al acercarse una embarcación. La Marsopa espinosa es una de las especies más abundante de la costa sur de Sudamérica. Sin embargo, es tímida y por lo tanto es fácil pasarla por alto al realizar observaciones en el mar.
Se puede identificar a lo lejos por su coloración gris oscuro o negro, con un parche más claro en el vientre. La aleta dorsal es pequeña y puntiaguda hacia el extremo posterior, y tiene una boca “dada vuelta” con más dientes en el maxilar inferior que en el superior.
Son fácilmente confundibles con el delfín chileno, pero hay que recordar que la aleta dorsal del delfín chileno es redondeada y está ubicada más en el centro del dorso, hará más fácil la distinción entre ambas especies.
Esta especie
posee el cuerpo característicamente robusto de las marsopas,
con una cabeza cónica y sin pico distintivo. La región de la
cabeza, garganta y vientre es ligeramente más clara a excepción
del ojo, que se encuentra rodeado por un parche oscuro. Se diferencia
del resto de los Phocoenidae por la forma y posición de su aleta dorsal.
Presenta de 10 a 22 pares de dientes en su mandíbula superior, y 16 a 25 en su mandíbula inferior, que poseen la forma típica de los dientes de los integrantes de esta familia. Se ha descrito para la especie un marcado dimorfismo sexual, siendo los machos de mayor longitud que las hembras.
Si bien no se cuenta con datos precisos de su distribución, se cree que ésta posiblemente sea continua, restringida a aguas del sur de Sudamérica, desde el sur de Brasil (28º-29º S) en el Atlántico, hasta el norte de Perú (5º S aprox.) en el Pacífico, incluyendo Tierra del Fuego y el Cabo de Hornos.
ANIMALES HUIDIZOS Y TÍMIDOS
Es una especie de hábitos esencialmente costeros aunque también se la encuentra en aguas abiertas de hasta 60m de profundidad. Son animales huidizos y tímidos que suelen nadar rápidamente casi sin alterar la superficie del agua.
Los grupos más frecuentemente observados son de dos y tres individuos. Muy raramente realizan saltos, muestran muy poco de su cuerpo cuando salen a respirar, desarrollan buceos de entre 1 y 3 minutos y poseen un rumbo errático en la natación, evitando, en general, cualquier encuentro con embarcaciones.
Por su patrón de coloración y comportamientos, es extremadamente difícil de ver en mar abierto. Se alimenta principalmente de Sardina fueguina (Sprattus fuegensis), Anchoita del sur (Engraulis anchoita), Calamares (Loligo sp.), Merluza de cola (Macruranus magellanicus) y Krill (Euphasia sp.).
Algunas de las amenazas a que enfrenta esta especie se relacionan, como en la mayoría de los cetáceos, con la mortalidad en las redes de pesca, sobreexplotación pesquera, y la contaminación. Actualmente se cree que continua siendo utilizada como alimento para consumo humano y como carnada.
Al tratarse de una especie poco conocida, y dado su rango de distribución, la UICN considera que no existe información adecuada sobre la especie para realizar una valoración directa o indirecta de su riesgo de extinción basada en su status poblacional o distribución, por lo que se encuentra clasificada dentro del Libro Rojo de UICN en la categoría Data Deficient (DD). Se encuentra incluida además, en el Apéndice II de CITES.
“LA FRANCISCANA”, EL DELFÍN MÁS RARO DE SUDAMÉRICA
La Franciscana o franciscano (Pontoporia blainvillei) es uno de los delfines más raros de Sudamérica. Los datos sobre su biología y ecología son muy escasos.
Es de tamaño pequeño, una longitud promedio de 1,5m, cabeza pequeña con frente redondeada, pico extremadamente largo y fino (es el más largo dentro de la familia de los delfines), movimientos calmos y con poco despliegue en superficie, mostrando poco de ellas cuando salen a respirar.
Su cuerpo presenta una coloración gris-amarronada en la región dorsal, de ahí el nombre, asociado con el hábito de los monjes franciscanos, que puede volverse más clara durante el invierno y con la edad, siendo algunos animales más viejos generalmente blancos.
La aleta dorsal es algo redondeada con una base ancha que continua con una cresta hacia el pedúnculo caudal. Su aleta caudal es extremadamente ancha pudiendo alcanzar hasta un tercio de la longitud total del animal. Sus ojos son pequeños, pero muy bien desarrollados. En su maxilar superior, posee entre 106 y 116 dientes, mientras que en su maxilar inferior posee entre 102 y 112 dientes.
Es el único miembro de los delfines de río que vive en el mar y prefiere las aguas costeras poco profundas. Es posible encontrarla en aguas templadas del este de América del Sur. Su rango de distribución conocido se extiende desde el Río Doce en Brasil a Bahía Blanca en Argentina.
Los avistamientos se producen principalmente cerca de la costa, en aguas de profundidad menor a los 9m. Las Franciscanas son más comunes en el estuario del Río de la Plata, pero no se aventuran río arriba más allá de Buenos Aires. No es frecuente observarlas en las mismas áreas durante los meses de invierno, lo que sugiere alguna forma de movimiento estacional.
Muy poco se conoce de la ecología de esta especie en su hábitat natural y los únicos estudios que se han llevado a cabo en Argentina, han sido realizados en la bahía San Blas. La mayoría de la información biológica proviene de ejemplares muertos, capturados accidentalmente en redes de pesca.
APENAS SE SABE NADA DE ESTA ESPECIE
Los trabajos de estimación poblacional han sido muy escasos hasta el momento lo cual no permite conocer el verdadero status de la especie. A pesar del gran interés que ha despertado este delfín en la comunidad científica en los últimos años, creemos que los esfuerzos por conservarla todavía son insuficientes.
Algunas observaciones sugieren que son animales solitarios, aunque se han reportado grupos de hasta 5 individuos. Las Franciscanas se mueven muy discretamente, y muestran muy poco de su cuerpo en la superficie. Generalmente evitan las embarcaciones aunque se las ha visto aproximarse a botes de pesca pequeños.
Se cree que se alimentan en o cerca del fondo marino. Se las ha visto en días cálidos y soleados descansando en la arena en aguas poco profundas, saliendo a la superficie cuando necesitan respirar. Cuando se encuentran cerca de un predador, como por ejemplo tiburones, permanecen inmóviles en o cerca de la superficie.
La contaminación, y la captura incidental en redes de pesca son causas muy importantes de mortalidad en esta especie. La Franciscana, junto con otras especies de delfines costeros, son las especies de cetáceos que más problemas de conservación tienen en el Atlántico Suroccidental.
Las principales problemáticas que presenta la Franciscana son:
- la mortalidad accidental en redes de pesca
- el desconocimiento del status poblacional.
- la degradación del hábitat y la contaminación.
- la ignorancia del público en general y de las autoridades.
La Franciscana es citada en el Libro Rojo de UICN dentro de la categoría Vulnerable (VU- Vulnerable). Adicionalmente, CITES (Convención Internacional sobre el Tráfico de Especies Silvestres) la incluye en el Apéndice II como una especie en peligro si su manejo no está controlado, CMS la ha incluido en sus Apéndices I y II.
Texto: Guadalupe Romero con información de Fundación Cethus. |