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(09-04-08) El hombre, en lo más
alto de la pirámide evolutiva, sigue sin comprender la importancia
de salvaguardar la Tierra y las especies que la pueblan. Desde
Nicaragua nos muestran los factores que atentan contra las tortugas
marinas que llegan a
sus costas para la puesta de huevos.
Diversas
playas tanto del Pacífico como del Caribe nicaragüense,
forman parte de los pocos sitios en el mundo en donde las tortugas
marinas llegan, a veces de forma masiva, a poner sus huevos.
Este interesante evento, de gran atractivo para turistas internacionales,
ocurre varias veces al año. Sin embargo, hay algunos
factores que actualmente atentan contra este bellísimo
acontecimiento natural.
En
ambos litorales, el Pacífico y el Caribe, las tortugas
llegan a desovar a lo largo de casi toda la costa. Pequeños
grupos de tortugas, o a veces hasta algunas solitarias, ubican
un pequeño espacio en la arena en el que hacen un agujero
y depositan sus huevos. Sin embargo, existen también playas
específicas a las que llegan en ocasiones miles de tortugas
en una sola noche, momento al que se le ha denominado “arribadas”.
Si no ha tenido la oportunidad de verlo personalmente, trate
entonces de imaginar a tres mil tortugas saliendo del mar; invadiendo
y poblando poco a poco un pequeño trozo de playa. Así ocurre
en cada una de las arribadas que ocurren en sitios seleccionados
desde antaño por las diferentes especies de tortugas que
llegan a las costas del país.
En
el Pacífico, las arribadas más grandes se reportan
en Playa La Flor y en Chacocente, ubicadas en Rivas, la primera,
y en Carazo, la segunda. Ambas han sido declaradas, por este
fenómeno, como Refugios de Vida Silvestre. Estas
playas están bajo vigilancia y aún conservan el
ecosistema sin alteración, el carácter virgen,
y son consideradas por muchos como paradisíacas, a pesar
de ser visitadas constantemente por turistas y científicos.
La tortuga que mayoritariamente tiene presencia en el Pacífico
es la Paslama, sin embargo, también se observan en muy
pocas cantidades la Laúd (o Tora), la Carey y la Verde
del Pacífico.
CUATRO ESPECIES
DE TORTUGAS EN EL MAR DEL CARIBE
El Caribe nicaragüense posee una biodiversidad muy rica.
En su costa, islas y cayos se extienden arrecifes de coral, pastos
marinos, algas y una impresionante fauna acuática entre
la que se cuentan también 4 de las 7 especies de tortugas
marinas
que existen en el mundo: la tortuga Verde, la Carey, la Cabezona
y la Laúd.
Si bien en el Pacífico nicaraguense las tortugas solo
llegan a desovar, en el caribe estas forman parte del ecosistema
y se les observa comúnmente en el agua azul cristalina.
No se ha precisado aún playas en donde ocurran arribadas
específicas, pero se les puede encontrar en enormes cantidades,
pastando o desovando, en los Cayos Miskitos, los Cayos Perlas
y en la reserva Indio Maíz.
Las
diversas especies de tortugas marinas se agrupan para aparearse
en ciertos sitios del océano. Cuando las hembras ya están
listas para desovar, viajan hacia ciertas costas en aguas tropicales
o templadas. Se cree que las tortugas buscan siempre la playa
en donde ellas mismas nacieron.
UN DURO TRABAJO
PARA PREPARAR LA PUESTA
Al
llegar a la costa, la tortuga comienza a arrastrase lentamente
por la arena
hasta encontrar el sitio ideal para desovar. Allí, empieza
a sacar la arena con sus cuatro patas por debajo de su cuerpo,
y luego cava con sus patas traseras un profundo orificio circular.
Una vez alcanzada cierta profundidad, la tortuga comienza a depositar
sus huevos, uno a uno o dos a la vez, hasta llegar a poner un
promedio de 90 huevos.
Al terminar, la tortuga madre cubre el nido con arena y luego
esparce con sus patas más arena alrededor del nido para
despistar su ubicación. Finalmente, la tortuga agotada
vuelve con su lento andar hasta el mar, en el que se pierde.
Los huevos quedan a la merced de diversos depredadores y hasta
de la fuerza con que la marea azote la playa. Luegode dos meses,
comienzan a salir los tortuguillos y emprenden
su migración instintiva mar adentro. En realidad, se conoce
que los tortuguillos se guían por la brillantez
del horizonte, que normalmente se ubica en el mar, pero cuando
en la costa hay luces artificiales, éstas pueden atraer
a los pequeñines, los que se dirigirían a una muerte
segura.
El
trayecto hacia el agua y dentro del mar es el más peligroso
en la vida de las tortuguitas. Las amenazas sobre estas pequeñas
son tantas que, según se sabe, apenas unas decenas sobreviven
y llegan a la adultez, de las miles que nacen en cada ocasión.
Texto: http://www.vianica.com
Fotos: http://www.vianica.com y
National Oceanic & Atmospheric Administration (NOAA) |