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¡CUIDADO, NO SE TOCA!

Pterois volitans Pterois volitans     (25-01-10) Ya sabemos que muchos peces y cnidarios (medusas y actinias) suponen un peligro para la salud del humano si entramos en contacto con ellos, pero muchos buceadores ignoran el peligro que supone tocar algunas especies muy comunes de moluscos, poríferos y equinodermos.

    La mayoría de los animales que viven en nuestros mares y océanos, son, en teoría, inofensivos para el ser humano. Sin embargo, tienen sus métodos de autodefensa que, en un momento dado, pueden ser muy dolorosos y hasta letales para el ser humano.

Chironex flecheri Chironex flecheri Carcharodon carcharias    Desde las más diminutas y letales medusas como la avispa de mar (Chironex flecheri) o la carabela portuguesa (Physalia physalis), pasando por el temible Gran Blanco (Carcharodon carcharias) o los bellos peces león (Pterois volitans), son especies conocidas por el gran público por su peligrosidad y voracidad, que muestran sólo cuando el hombre invade su hábitat y entra en contacto directo con ellos.

    Pero el mundo marino alberga muchas más especies que son perjudiciales para la salud en el caso de que entremos en contacto con ellas. Tanto buceando, como disfrutando de un baño en una playa de arena, podemos encontrarnos con bellos animales, aparentemente inofensivos, pero potencialmente peligrosos por sus mordeduras, espinas, filamentos y, en general, venenos que pueden llegar a causar mucho más que dolor.

Conus leopardus    Dentro del grupo de los moluscos existe una familia de preciosos caracoles marinos llamados conos (Conidae), de los que se han catalogado unas 700 especies. Muchos los podemos encontrar vacíos, de forma habitual, en las zonas de rompiente de las playas, cuando baja la marea. Pero hay una veintena de estas especies que son peligrosos cuando están vivos, porque se viven enterrados en la arena y podemos pisarlos o tocarlos involuntariamente al escarbar.

    Los conos pueden dividirse en tres grandes grupos según sus hábitos alimentarios: algunas especies se alimentan de gusanos que encuentran en la arena (vermívoros), otras (moluscívoros) de moluscos (a veces de sus propios congéneres) y por último, otras de peces (piscívoros).

SÓLO DOS ESPECIES SON REALMENTE PELIGROSAS

Conus leopardus    Las picaduras de las especies vermívoras pueden resultar dolorosas, pero no representan un peligro real para el hombre a excepción de las especies de gran talla como Conus leopardus o Conus quercinus. De hecho, de las especies de conos que hay en el mundo, sólo una veintena son peligrosas. Se trata principalmente de especies moluscívoras y piscívoras, cuyo veneno debe ser lo suficientemente poderoso como para inmovilizar inmediatamente a presas de un tamaño considerable y las más de las veces para ser capaces de defenderse eficazmente.

Conus striatus    Las especies más venenosas son sin duda Conus geographus, Conus tulipa y Conus striatus, las tres piscívoras. Entre los otros conos peligrosos para el hombre cabe citar Conus pennaceus, Conus textile, Conus aulicus, Conus magus e incluso Conus marmoreus.

    Estos carnívoros utilizan para capturar sus presas un auténtico dardo venenoso. Cuando localizan una presa y está suficientemente cercana, una especie de arpón (un dardo dentado) es disparado a través de la trompa y se clava en la víctima. El veneno contiene una mezcla de toxinas (las llamadas conotoxinas, una de las cuales posee un efecto similar al del curare) que afectan a los centros nerviosos, produciendo una parálisis total o parcial casi inmediata de la presa. Bullatus

    El arpón está unido a un filamento (como un hilo de pescar) que permite al predador atraer a su víctima inmovilizada hasta su dilatada trompa para ingerirlo. Hay que resaltar que un cono dispone de varias docenas de aguijones venenosos por lo que las picaduras pueden ser múltiples.

    Como en otros predadores, no parece haber una relación entre el tamaño del espécimen y su peligrosidad. Más bien, todo parece indicar que la gravedad de las picaduras se relaciona más con el tiempo de contacto, ya que la cantidad de veneno disponible después de una picadura sigue siendo casi la máxima.

 

HAY QUE ACTUAR, PERO AL TIEMPO PEDIR AYUDA MÉDICA

Aspivenin    En caso de picadura, el afectado sentirá inicialmente un dolor agudo, seguido por una parálisis progresiva que puede llevarle a la muerte en un lapso de 2 a 6 horas. Como primera medida, puede utilizarse algún tipo de dispositivo aspirante (Aspivenin) si es que se tiene a mano. Ante todo, mantener la calma, inmovilizar lo más posible la zona afectada y realizar un torniquete para ralentizar la dispersión del veneno en la sangre y, durante este proceso ya se ha debido de pedir ayuda inmediata.

    Procurar también conservar el cono para mostrarlo a los médicos. No existe antídoto contra el veneno de los conos, o más exactamente contra las moléculas responsables de su toxicidad, las conotoxinas; el tratamiento es por lo tanto sintomático. Para combatir el dolor se recomienda una inyección de analgésico. En todos los casos, incluso si el dolor no es fuerte y la picadura no parece peligrosa, siempre hay que avisar a un médico.

Esponja    Las esponjas son los animales más sencillos que existen. Viven mayoritariamente en el mare sobre las rocas o en el suelo y tienen multitud de agujeros que se llaman poros inhalantes y un orificio que comunica la cavidad del cuerpo con el exterior y que le sirve de boca y ano que se llama ósculo. Las esponjas se sostienen gracias a un esqueleto formado por espículas

    Se alimentan por filtración. Para ello poseen unas células especializadas llamadas coanocitos, que tienen por misión crear una corriente de agua que penetra por los poros y sale por una abertura situada en la parte superior llamada ósculo. La reproducción puede ser sexual, es decir por gametos y asexual, a partir de un fragmento de su propio cuerpo.

Fibulia nolitangere Fibulia nolitangere     Por sus múltiples formas, las esponjas pueden ser tubulares, planas, de abanico, lobular etc. Los cuerpos son porosos y de muy diversos colores. Algunas pueden llegar a ser tóxicas, como la Fibulia nolitangere (bollo venenoso o no-me-toque), Tedania ignis (esponja de fuego) y Microciona prolifera (esponja musgo rojo).

Tedania ignis    Hay esponjas y corales de fuego que albergan una estructura parecida a una ballesta cargada con dardos envenenados de toxinas para cazar. Cuando se disparan, por contacto, producen picores, quemazón y enrojecimiento de la zona. Protegerse con traje y guantes y evitar todo contacto suele ser más que suficiente para no sufrir el efecto de los temibles nematocistos.

Microciona prolifera     Algunas esponjas de los trópicos también pueden dar sorpresas de este tipo, no porque estén dotadas de este tipo de células sino por acumular sustancias como la halitoxina y el ácido okadaico. Al contacto producen quemazón y dolor. Así que si no se sabe discriminar entre las esponjas inofensivas y la esponja de fuego, ante la duda, se debe recurrir a la norma número uno: no tocar.

EL PULPO MÁS PEQUEÑO ES EL MÁS LETAL DEL MUNDO

Hapalochlaena maculosa Hapalochlaena maculosa     Desde luego, hay un animal marino al que no hay que acercarse para verlo mejor porque es muy pequeño, ni mucho menos tocar. Hablamos del pulpo de anillos azules (Hapalochlaena maculosa) el más pequeño del mundo y el más letal. También hay que alejarse de sus parientes cercanos Hapalochlaena lunulata (Pulpo mayor de anillos azules) y Hapalochlaena fasciata (pulpo de líneas azules).

Hapalochlaena lunulata    La mordedura de los pulpos en general son leves sin llegar más allá de una simple herida. Es rara la vez que llega a mayor gravedad. En cambio, la mordedura del pulpo azul es diferente. Puede que ni siquiera te enteres de su picadura. El primer síntoma es una pequeña zona blanquecina que enseguida se inflama y puede perder rápidamente sangre en abundancia.

Hapalochlaena fasciata Hapalochlaena fasciata     A continuación aparecen los primeros síntomas de parálisis, mucha dificultad a respirar y a hablar, problemas con la visión, vómitos etc. hasta llegar a la parálisis completa. Cuidado con estas parálisis, la persona no puede moverse, pero sí está consciente en todo momento.

    Como entre los corales y esponjas, también existen erizos de fuego, que además de punzar dolorosamente con sus púas como el resto de erizos, tienen la capacidad de inocular veneno. Con solo rozarlos con la piel desnuda el dolor puede ser muy agudo.

    También dentro de los equinodermos, la gran corona de espinas, común en el Indopacífico, es la única estrella de mar venenosa. Su piel contiene toxinas que provocan dolor e irritación.

Acanthaeser Acanthaeser     Existen dos estrellas de mar venenosas conocidas: Acanthaser planci (corona de espinas) y Acanthaser elisi de las regiones Indo-Pacífico y Este respectivamente. La superficie externa de su cuerpo está cubierta por grandes y afiladas espinas que son estructuras calcáreas blandas que se rompen al penetrar, por lo que son muy difíciles de extraer de las heridas. Eso sí, son tan grandes estas estrellas que resulta casi imposible no evitarlas cuando se pone un poco de atención.

Texto: Guadalupe Romero

 
 

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