(03-12-10) Mientras que los activistas contra la caza de ballenas preparaban otro episodio de la “Guerra de las ballenas” con su nuevo barco interceptor, la flota japonesa ha retrasado su salida por presiones financieras y la caída de la demanda nacional de la carne de ballena.
Las presiones financieras, los choques con los barcos anti-caza de ballenas de la Sociedad Conservacionista Sea Shepherd, un grupo de activistas con base en EE. UU. y la caída de la demanda local de carne de ballena contribuyen a la salida tardía de la flota. Mientras tanto, Scout West, de Sea Shepherd, dice que su organización planea “hundir económicamente a la flota”.
Otro problema es que el barco cisterna de combustible que la flota ballenera usaba hasta el pasado invierno, ha sido retirado y ahora hay problemas para encontrar reemplazo –algo esencial en estos largos meses de expedición- ya que las compañías se niegan a enviar naves a la zona de caza, un ambiente con bastante riesgo para los barcos por la oposición que presentan los activistas.
“Sin poder recargar el combustible del barco esperamos que la flota regrese antes, porque también se usaba como barco de transporte para llevar la carne a Japón durante la caza” ha dicho Wakao Hanaola de Greenpeace en Japón.
El llamado programa científico de caza de ballenas japonés está subvencionado en gran medida por el gobierno pero también depende de la venta de carne, algo que caza vez encuentra mayores dificultades.
El programa recibe al menos 1,2 billones de yenes (14 millones de dólares) de dinero público al año, pero el Partido Democrático de Japón fue elegido el año pasado con la propuesta de reducir gastos innecesarios, aumentando así la presión sobre un programa con una deuda en alza.
RECORD DE STOCK DE CARNE DE BALLENA NO VENDIDA
“Hay record de existencias de carne de ballena no vendida en almacén, unas 5.000 toneladas” ha dichoJun Morikawa, de la Universidad Rakuno Gakuen en Hokkaido, autor de “Whaling in Japan: Power, Politics and Diplomacy” (“Caza de ballenas en Japón: Poder, Política y Diplomacia”).
“Mi generación lo comía en el período de posguerra como sustituto de la carne” ha dicho el Profesor Morikawa, “pero la gente joven nunca ha tenido cultura de comer carne de ballena fuera de las áreas locales que intentan promocionarlo como una tradición culinaria local”.
Estos difíciles tiempos económicos están contribuyendo también a la falta de demanda de lo que se ha convertido en un caro manjar, sugiere el Sr. Hanaoka.
A pesar de todo, Japón sigue diciendo que la caza de ballenas anual es sostenible y necesaria para el estudio científico y la gestión de las poblaciones de ballenas. Incluso como la flota está en el puerto de Innoshima, a unos 800 km al suroeste de Tokio.
Los oficiales de los 27 países a favor de la caza de ballenas se reunieron cerca de Shimonoseki, otro puerto ballenero. En la reunión de dos días –convocada por Japón- se discuten las tácticas futuras en vistas de la creciente oposición internacional a la Comisión Ballenera Internacional.
Muchos de los países participantes son de regiones de África, Asia y el Caribe que no tienen interés directo en la caza de ballenas. Japón ha sido criticado por comprar su apoyo mediante el pago de sus cuotas de la CBI y proveerlos de una serie de ventajas para asistir a los delegados de los distintos países.
NUEVO BARCO PARA ACOSAR A LOS BALLENEROS
Mientras tanto, el grupo de Sea Shepherd –que depende de donaciones particulares- está ganando el apoyo del mundo. Con los fondos han conseguido un nuevo barco que será empleado para acosar a los balleneros japoneses. El Sr. West ha dicho que Sea Shepherd esperaba evitar repetir el tipo de colisión que ocurrió el año pasado entre el barco Shonan Maru 2 y el Ady Gil, lo que provocó en hundimiento del barco de Sea Shepherd.
Negó que el capitán del Ady Gil chocara voluntariamente con el barco japonés, pero el capitán Pete Bethune ha sido acusado de “negligente por llevar a toda su tripulación en la cubierta, como si estuvieran en un picnic de domingo cuando estaban en una situación peligrosa”.
La Sociedad Conservacionista Sea Shepherd hará que Gojira se enfrente a la flota ballenera japonesa en un esfuerzo por intensificar su campaña de hostigamiento en el Océano Austral. El nuevo barco, un interceptor rápido y de aspecto siniestro, se llama Gojira por el feroz monstruo de la legendaria película japonesa, conocida en inglés y español como Godzilla.
El barco de 35 metros fue botado la semana pasada en Fremantle, Australia, y se ha unido al Steve Irwin y Bob Barker en Hobart. Esta semana los tres barcos comenzarán su viaje a las aguas antárticas, donde sus tripulaciones esperarán la llegada de la flota ballenera japonesa.
LOS BARCOS JAPONESES LLEVARÁN SOLDADOS ARMADOS
Japón también se ha reforzado. Por primera vez en tres años los barcos balleneros llevarán miembros armados de la Guarda Costera para ayudarlos a evitar el sabotaje de los activistas, según ha informado el diario Japan Times.
Estas confrontaciones estacionales son cada vez más tensas, con colisiones en alta mar que rozan el peligro y la naturaleza controvertida de algunos de los métodos usados por Sea Shepherd, que ha sido criticado por arriesgar vidas humanas en su esfuerzo por salvar a las ballenas minke, que no es una especie amenazada.
La temporada pasada Sea Shepherd vio cómo se hundía su navío interceptor, el Ady Gil, después de afirmar que había sigo embestido e irremediablemente dañado por la tripulación de un barco japonés. Los investigadores neozelandeses encontraron que ambas tripulaciones habían sido culpables.
Cada año Japón pretende cazar 900 ballenas –en su mayoría minke pero también unos cuantos rorcuales que están en peligro de extinción, durante el período de tres meses que dura la temporada en el Océano Austral, que suele comenzar a principios de diciembre.
Japón ha sorteado una prohibición de la Comisión Ballenera Internacional contra la caza comercial mediante el uso del vacío legal que existe sobre los “fines científicos” de la caza, considerada una importante parte de la cultura japonesa y de su tradición-, definiendo a sus expediciones como misiones científicas.
Sin embargo, las presiones para persuadir a Japón para reducir su esfuerzo han ido en aumento. En primavera la CBI presentó una propuesta para reducir la cuota japonesa a 200 en un período de 10 años. Australia ha estado intentando usar una corte internacional para detener la caza de ballenas en la Antártida, donde la matanza de ballenas ocurre dentro de una zona designada como santuario.
Texto: Guadalupe Romero
Fuente: Sea Shepherd, Japan Times y Greenpeace |