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Con 79 años a 91 metros de profundidad
(australian.news / 03-03-2007) Después de cuarenta años de espera, Gregg Bemis, un aventurero de 78 años, volverá sumergirse este verano (ya con 79) a 91 metros de profundidad para tratar de desvelar los misterios que se ocultan en el lujoso trasatlántico Lusitania, hundido por el submarino alemán U-20 al suroeste de Irlanda, en mayo de 1915. Gregg por fin ve cumplido el sueño de cuatro décadas, tras la decisión de la Corte Suprema en Dublín de revocar la prohibición de explorar el pecio dictada por el Ministerio de Arte y Patrimonio.
El veterano buceador (que tiene licencia desde hace solo cinco años) ganó un largo litigio con el Ministerio de Arte, que en su día “protegió” el pecio de buscadores de tesoros, ya que entre los 1.198 pasajeros que se hundieron con el Lusitania estaba un famoso coleccionista de arte que al parecer transportaba en un contenedor sellado, cuadros de Tiziano, Rubens y Monet.
Desde 1968, año en el que Bemis se hizo co-propietario del Lusitania, ha intentado por todos los medios explorar su trasatlántico, hasta que en 2005 tuvo la oportunidad de verlo y tocarlo durante 5 minutos. Pero la batalla legal no le permitió iniciar sus investigaciones y es que, según el propio Bemis, “hay oscuros intereses por que no se sepa la verdad de lo que ocurrió”. Según algunas fuentes, el lujoso barco que cubría la ruta entre New York y Liverpool, aparte de pasajeros civiles, llevaba en sus bodegas armamento y munición para las tropas británicas algo que sabían los alemanes y negó la naviera del Lusitania.
El comandante del U-20, Walter Schwieger, fue juzgado por crímenes de guerra; su declaración de que sólo disparó un torpedo contradecía a la de supervivientes que contaron que hubo dos explosiones enormes casi seguidas. Expertos como Robert Wallard, descubridor del Titanic, mantienen la teoría de que la segunda explosión que acabó con el Lusitania fue interna, en las bodegas de las municiones.
La familia de Bemis no está de acuerdo en que vuelva a sumergirse a esas profundidades, él dice que “soy un buceador deportivo, tengo la suficiente experiencia y estoy bien físicamente y dispuesto a ver algo maravilloso, aunque sea por poco tiempo. Además, renovaré el récord mundial de edad y profundidad”. Los planes para la inmersión de este verano pasan por preparar un operativo que permita investigar a fondo el pecio. Es una “apreciación visual” para valorar cómo se inicia la operación de investigación con robots y mini submarinos.
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