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Dos delfines salvados por un gigante chino

(Ishiro Wang/22-12-06) Parece el argumento de una película, pero la realidad es que el hombre más alto del mundo (según Guinness), Bao Xishun, ha salvado la vida de dos delfines confinados en el acuario de la ciudad de Fushun. Ambos delfines, en proceso de adiestramiento para exhibiciones ante el público, se habían tragado unas almohadillas forradas de plástico, utilizadas como barrera en su pecera.

Los equipos veterinarios realizaron varias intervenciones para extraer las almohadillas, pero los intentos fueron inútiles y temían que una cirugía mayor podría causas aún más sufrimiento Delfines salvados por un gigante chinoa los delfines. La única manera era llegar con la mano al estómago, a través de la boca, hasta los plásticos, pero nadie tenía el brazo lo suficientemente largo. A alguien se le ocurrió que el gigante podía ayudar y se puso en marcha un dispositivo para localizarlo.

Con 56 años de edad, Bao vive en la estepa de la Mongolia Interior dedicado al pastoreo de ovejas, tras renunciar a una agitada vida intentando sacar partido a sus 2,361 metros de altura como hombre anuncio. Acudió a la llamada del acuario y, rodeado de una gran expectación, metió su largo brazo por la boca del primer delfín y apenas sin esfuerzo extrajo la almohadilla. Según se puede apreciar en el vídeo de la “operación”, el delfín tenía sujetas las mandíbulas por trapos, para que no mordiera a Bao. Estaba muy tranquilo y apenas se agitó cuando, hábil y rápidamente, Bao le sacó restos de plástico de su estómago.

La misma intervención en el segundo delfín también se realizó con éxito, y ahora Bao Xishun es de nuevo héroe nacional en China. El veterinario jefe del acuario comentó días después a la prensa que “Fue un milagro y mucho más fácil de lo esperado. Aunque quedaron algunos fragmentos de plástico en sus estómagos, los delfines recobraron el apetito, enseguida empezaron a comer y a digerir sin problemas. Ya no tienen síntomas de depresión y han recuperado gran parte de su vitalidad”.

En cuanto al gigante Bao quiere volver a su aldea para vivir tranquilo a pesar de las ofertas de trabajo que ha recibido; todas para explotar su físico. No le gusta ser el centro de atención y, a sus 56 años, está harto de que le señalen con el dedo: “Vuelvo a casa, sólo allí puedo vivir una vida normal”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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