A la cárcel
por perder buceadores
(Ishiro
Wang / 15-12-08) El patrón, instructor-guía y el dueño del barco
de la empresa OzSail han sido inculpados de negligencia y de haber
cometido “errores fatales” que casi acaban con la vida de dos experimentados
buceadores. Los hechos ocurrieron el pasado verano, cuando, Richard
Neely y Allyson Dalton, hacían una inmersión desde un barco de buceo
en los arrecifes australianos, cerca de Queensland.
Tras una inmersión
de 45 minutos, cuando subieron a superficie entre grandes corrientes,
a unos 20 metros del barco, fueron avistados por un buceador, que
dio aviso al patrón. Cuando éste hizo caso del aviso y quiso reaccionar,
habían pasado dos minutos y la pareja había sido arrastrada por la
corriente y ya no estaba a la vista, en un mar muy rizado y con viento.
No
había lancha auxiliar y cuando pudo levar ancla e iniciar la búsqueda
de la pareja perdida pasaron cinco minutos más y, durante otros quince,
buscó en círculos a favor de la corriente y pasado ese tiempo, el
patrón decidió dar la señal de alarma por radio y avisó que estaba
sin combustible y tenía que volver a su base.
Así se inició una aventura
de 19 angustiosas horas, la mayoría de noche, en aguas infestadas
de tiburones. Dalton y Neely pusieron a prueba su experiencia como
buceadores (más de 2.000 inmersiones) y planearon rápidamente cómo
sobrevivir al cansancio y a lo peor: la hipotermia. Sin lastre ni
botellas, uniendo los chalecos hidrostáticos para que flotaran con
los dos cuerpos juntos y darse calor, nadando relajadamente a favor
de la corriente y con mucha fuerza de voluntad, pasaron 19 largas
horas a la deriva, hasta que llegaron a una hermosa playa.
Deshidratación,
hipotermia y agotamiento fue el afortunado precio que pagaron. Sobrevivieron
a un aterrador escenario y, durante seis meses han sido centro de
atención, porque la investigación acaba de llegar a su fin y ha determinado
la clara negligencia de empresarios, patrón y guía, que cesan en
sus actividades y pasan a la cárcel, a disposición judicial.
De odisea a relato millonario
Recuperados y a la espera de ser “debidamente recompensados” por
los responsables de “su infierno, que no olvidarán el resto de
sus vidas”, Richard y Allyson ya han recolectado pingues beneficios
de la aventura. Vendieron la exclusiva del relato a una cadena de
televisión una revista de tirada internacional. Fuentes de la familia
aseguraron que la productora de TV les había pagado 250.000 dólares
por relatar la historia a bordo de un barco, en el mismo lugar de
los hechos.
Los acusados se enfrentan ahora a indemnizaciones importantes, y
no solo para la pareja. El condado de Bait Reef puso en marcha un
plan de rescate en cuanto llegó la llamada de socorro. Para cubrir
el área al noreste de Hayman Island, participaron siete helicópteros,
tres aviones y una flotilla de embarcaciones, que supuso un coste
de casi 200.000 dólares.
A las acusaciones de negligencia, abandono, negación de socorro
y media docena más, se une otra del propio Condado, que recibió informaciones
erróneas del lugar, desplazamientos de la corriente y tiempos desde
la desaparición. Tanto la llamada de socorro, como las posteriores
comunicaciones que se cruzaron entra los servicios de salvamento
y el barco de los buceadores son un galimatías que han tardado en
resolver los investigadores.
Al parecer, coordenadas y tiempos se corrigieron cuatro veces en
media hora, lo que creó aún mayor confusión. De hecho, la pareja
llegó a una playa que estaba en sentido contrario hacia donde se
encaminó la búsqueda…
Probablemente, este culebrón termine plasmado en una película taquillera,
como “Open Water”, basada en una historia real muy parecida
a la de la pareja Nelly-Dalton, aunque esta vez el final es feliz:
sobreviven, se hacen ricos y famosos, y los malos van a la cárcel. |