"Delfinoterapia"
en el Amazonas
(17-12-08)
El “Centro Terapéutico del Delfín Rosado”, situado en el río Ariau
a escasos kilómetros de Manaos, es el único del mundo que aprovecha
en su espacio natural los poderes curativos de este animal que vive
en el Amazonas y que tienen aplicaciones oncológicas, neurológicas
y fisioterapéuticas.
Además de su simpatía y
su tirón turístico, el delfín rosado alberga en su cerebro un potente
sistema de ultrasonidos que lo convierte en un complemento natural
para paliar desde la leucemia hasta la depresión o los problemas
de psicomotricidad.
El Centro Terapéutico, dirigido
por el veterinario brasileño Igor Simões, acoge desde 2005 tratamientos
basados en la interacción con este animal, cuyo sistema de ultrasonidos
cerebrales es mayor que el de su homólogo marino.
Situado en el río Ariau,
que une al Río Negro con el Solimões -luego Amazonas-, este centro
de "delfinoterapia", como también se conoce a este tratamiento,
tiene la peculiaridad de trabajar con estos animales sin mantenerlos
en cautiverio, lo que multiplica su eficacia, y está especializado
en el tratamiento infantil, aunque todavía en pequeña escala.
El delfín "boto rosa" -como
lo llaman en Brasil- (Inia geofrensis), con sus pequeños
y casi inútiles ojos, compensa su carencia visual con un gran cráneo
que alberga un generador de ultrasonidos capaces de, "al
entrar en contacto con las personas, tener una visión de ellas equivalente
a la de una ecografía en la que enseguida localizan dónde está su
problema", según ha explicado Simões.
Después de estudiar veterinaria
y tras años de investigación, Simões realizó su tesis sobre el efecto
fisioterapéutico que nadar con estos delfines tenía en los humanos,
pero luego fue comprobando cómo su aplicación se extendía también
al campo neurológico, al oncológico y al psicológico.
Los ultrasonidos sitúan
el problema y consiguen "un efecto de equilibro en el cuerpo,
generan endorfinas y estimulan el organismo, de manera que pueden
hacer mejorar el funcionamiento de glándulas, la secreción de hormonas
o el flujo sanguíneo", explicó.
mejora del sistema inmunolÓgico
del paciente
Según
datos de la Fundación Agua Thought, uno de los efectos más notorios
de los delfines es su capacidad para mejorar la sincronización interhemisférica
-con éxito en un 75 por ciento de los casos- y activar zonas latentes
del cerebro, lo que consigue también desbloquear traumas y revierte
en la autoestima, que activa además el sistema inmunológico del paciente.
Pero antes de la ciencia,
ya existía un mito indígena que dibujaba la conexión del delfín rosado
con el organismo del hombre y, según el cual, el animal se convertía
en hombre por la noche y fecundaban a las mujeres.
El delfín rosado, además,
complementa con sus ultrasonidos de una manera natural e inocua la
quimioterapia y la radioterapia para pacientes con cáncer, según
Simões, además de estimular la necesidad de comunicación en los niños
con problemas de socialización y dinamiza el aprendizaje en los casos
de síndrome de Down, consiguiendo resultados entre dos y diez veces
más rápidos.
“Cuanto mayor es el
problema, más empatizan con el paciente los delfines ", asegura
Simões, que añadió que estos tratamientos consiguen el bienestar
en los propios delfines, que incluso "aprenden" a ser
más eficaces. El efecto terapéutico de estos animales, que de adultos
pueden llegar a pesar 180 kilos y medir 2,7 metros, "se
nota desde el primer día", aunque la terapia puede durar
hasta tres años, en sesiones de dos horas. Este tipo de terapia
es solicitada en su mayoría por pacientes brasileños, pero también
están empezando a llegar solicitudes desde Europa.
Pero el delfín rosa del
Amazonas comparte su uso terapéutico con el turístico, dado que por
su carácter afable y su facilidad de trato con los humanos es objeto
de visitas organizadas casi a diario que, por un lado, sobrealimentan
a los animales, pero que también han conseguido que se frene su caza,
puesto que su carne servía anteriormente de cebo para la pesca a
gran escala. |