De nuevo a
masacrar ballenas
(I. Wang / 17-12-08) Los
balleneros japoneses ya están en ruta para iniciar una nueva campaña
de pesca en la Antártida, que probablemente suscitará -como en años
pasados- la dura crítica internacional, anunció la organización de
protección del medio ambiente Greenpeace.
“Saludado
apenas por las familias de la tripulación y de los oficiales, el
barco-fábrica Nisshin Maru, zarpó de Innoshima (sur) sin fanfarria,
en dirección, con toda probabilidad, al santuario ballenero del
océano Antártico", ha relatado Greenpeace.
Según consigna Emol, ni
el departamento de pesca japonés, responsable de las operaciones
balleneras, ni la empresa Kyodo Senpaku, el armador de la embarcación,
confirmaron la salida del barco en su campaña anual de pesca de cinco
meses de duración. "No podemos dar ninguna información sobre
su salida para proteger la seguridad de la tripulación", explicó
un portavoz de Kyodo Senpaku
En 2007, el Nisshin
Maru, que con sus 8.000 toneladas es la principal embarcación
de la flota ballenera japonesa, zarpó de Japón el 18 de noviembre,
concretamente desde el puerto de Shimonoseki, al sur de la gran
isla de Honshu.
la flota saliÓ a escondidas por
la "puerta trasera"
Este año, ese barco y otros
cinco más zarparon de una isla cercana a Hiroshima para "intentar
irse de Japón sin hacer demasiado ruido", según Greenpeace.
En 2007, la campaña de pesca japonesa se vio perturbada por la presencia
en el mar Antártico de barcos de Greenpeace y de la asociación Sea
Shepherd, que dificultaron el trabajo de la flota ballenera
nipona durante la mayor parte de las operaciones.
Greenpeace ya anunció
que este año no tiene intención de perseguir a los balleneros japoneses.
Por el contrario, la asociación Sea Shepherd comunicó que piensa
entorpecer en la medida de lo posible las operaciones de los pescadores
nipones en el Antártico.
Japón
puede matar 1.000 ballenas cada temporada, según la moratoria establecida
en 1986, que permite la muerte de esos mamíferos marinos para llevar
a cabo "investigaciones letales". El gobierno
de Tokio sostiene que la oposición occidental a la caza de ballenas,
encabezada por Australia, no tiene en cuenta la cultura japonesa,
y tampoco oculta que la carne de esos mamíferos acaba en las cocinas
de domicilios particulares y restaurantes.
Sin embargo, las últimas
encuestas señalan que cada vez son menos los japoneses que comen
carne de ballena y que la caza de estos mamíferos cada vez es más
cuestionada por los jóvenes nipones. |