(PB / 09-02-12) Una estrella de mar de siete puntas, un misterioso pulpo pálido y un nuevo tipo de cangrejo yeti de color blanco, forman parte del vital ecosistema descubierto en el fondo marino cerca de la Antártida. Son conclusiones del el estudio realizado por científicos de la Universidad de Oxford, de la Universidad de Southampton y del British Antarctic Survey, según publica la revista PLoS Biolog.
Las especies fueron detectadas por primera vez en el año 2010, cuando investigadores hicieron descender un vehículo robótico para explorar la cordillera submarina Dorsal de Scotia Oriental, en las profundidades del Océano Atlántico Sur, entre la Antártida y la punta de América del Sur.
En esta zona oscura y remota hay respiraderos hidrotermales, manantiales de aguas profundas que arrojan líquido a temperaturas de hasta 382 grados centígrados y en los cuales ya se ha encontrado formas inusuales de vida en otras partes del mundo.
Alex Rogers, investigador principal de la Universidad de Oxford, informó que los respiraderos hidrotermales albergan animales que no se hallan en ninguna otra parte del planeta. Indicó que esas especies obtienen su energía de sustancias químicas, como el sulfuro de hidrógeno. El primer estudio de estos particulares respiraderos ha revelado un caliente y oscuro mundo perdido en el que proliferan comunidades enteras de organismos marinos desconocidos.
Los últimos descubrimientos de la vida submarina incluyen varios tipos nuevos de anémonas, percebes acechados (crustáceos) y un pulpo sin identificar, así como un nuevo tipo de estrella de mar, que se observaron alimentándose de la fauna alrededor de los respiraderos. Los peces solo se vieron en la periferia de las zonas calientes.
Los investigadores estaban igualmente intrigados porque no encontraron gusanos gigantes, mejillones, cangrejos, almejas ni camarones, que sí fueron hallados antes en otros respiraderos de aguas profundas en los océanos Pacífico, Atlántico e Índico. La diferencia de especies sugiere que las condiciones geográficas de la zona la hacen única para ciertas formas de vida que no han podido migrar a otras partes del fondo marino del planeta.