Mundial de
lanzamiento del atún
(M.M. / 05-02-09) Empezó
hace años como la fiesta del atún, para agradecer su abundancia.
Una fiesta típica de un pueblo australiano agradecido que vivía de
la pesca del atún. Pero con el paso del tiempo, de la abundancia
a la escasez; la pesca indiscriminada y la presión industrial ha
esquilmado el atún de aquellas aguas y aquella fiesta ha degenerado
en un variopinto festival.
Ahora,
en Fort Lincoln, ese pueblecito de pescadores que ahora es como una
macro urbanización veraniega de estilo USA, celebra todos los años
su Tunarama, un combinado de extrañas demostraciones y competiciones
“deportivas” populares, entre las que destaca el tuna-tossing,
el “mundial” de lanzamiento de atunes. En la edición de este año,
celebrada el pasado fin de semana, reunió a más de 25.000 espectadores.
Aunque son atunes muertos
y congelados, para “favorecer la aerodinámica y evitar espachurramientos”
Da verdadero repelús ver a los pobres atunes volar, lanzados al cielo
por fornidos atletas, algunos de ellos con pasado olímpico en lanzamiento
de martillo. Los atunes son seleccionados, pesan unos nueve kilos
y se congelan con una cuerda que atraviesa las agallas y que luego
sirve de agarradera para el “lanzamiento”.
Agasajado en la abundancia
de antaño y despreciado en la escasez de ahora, el atún de Fort Lincoln
ha alcanzado un nuevo récord, en su especialidad de tuna-tossing, al
volar 37 metros ante el entusiasmado público. Al día siguiente de
la competición, el ganador y todos los atunes participantes ya descongelados,
fueron degustados en una multitudinaria barbacoa. |