Preocupa la
"fertilización oceánica"
(M.M.
/ 05-02-09) Argentina ha expresado su "preocupación" a
Alemania ante el impacto ambiental que tendrá el experimento científico Lohafex que
se realiza en aguas internacionales del Atlántico Sur, confirmaron
el jueves a Efe fuentes oficiales. La cancillería argentina citó
este miércoles a un funcionario de la embajada de Alemania en Buenos
Aires para expresarle la "preocupación" del Gobierno argentino
por el posible impacto del proyecto liderado por el Instituto Polar
Alemán, informaron las fuentes.
El
experimento, en el que también participan científicos de India, consiste
en que desde el barco Polar Stern se tirara al mar cinco
toneladas de sulfato de hierro en un radio de 300 kilómetros cuadrados
con el objetivo de provocar una "fertilización oceánica".
El objetivo es aumentar la reproducción de fitoplancton, algas microscópicas
que colaboran en la mitigación de los gases de efecto invernadero,
causantes del calentamiento global.
La falta de consenso en
la comunidad científica gira en torno al "concepto de fertilización
del océano y si una fertilización artificial es o no buena", indicó
Mariano Mémoli, director del Instituto Antártico Argentino.
nadie incumple las normas, pero...
Mémoli
explicó que "por este punto es que Argentina tiene algún
tipode reparo frente al experimento, si bien Alemania y la India
no han cometido ningún tipo de transgresión de alguna norma",
pues la prueba se realiza "en aguas internacionales del
Atlántico Sur, no antárticas". Precisó que los científicos
alemanes e indios se encuentran a unos 200 kilómetros de las islas
Sandwich y a solo unos 100 kilómetros de la línea de convergencia
de aguas subantárticas.
Por esa cercanía, algunos
ecologistas han objetado la posibilidad de que el sulfato ferroso
llegue a través de las corrientes marinas hasta las aguas antárticas,
algo que está expresamente prohibido por los tratados de protección
de la Antártida. Según Mémoli, alemanes e indios hicieron una evaluación
del impacto ambiental del experimento, pero no la divulgaron a otros
países. La prueba científica se inició a pesar de que el Ministerio
de Ambiente alemán había anunciado que se suspendía por tiempo indefinido.
Alemania había pedido el
año pasado autorización a Buenos Aires para realizar el experimento
en aguas del Mar Argentino, pero "la posición argentina
fue conservadora respecto a lo ambiental, porque se desconoce qué
consecuencias puede tener", indicó Mémoli. |