Cachalotes que cazan en equipo
(UWT / 24-02-10) Los cachalotes a veces colaboran entre sí cuando rebuscan en las profundidades, según sugieren nuevos datos registrados, con algunos ejemplares que arrean a sus presas en grandes bancos de peces, mientras otros arremeten contra el mogollón y se alimentan.
Los científicos saben desde hace tiempo que los cachalotes, como otras ballenas dentadas, forman grupos sociales de larga duración que consisten típicamente en hembras y sus crías. Mientras que algunos investigadores han sugerido que las hembras se ayudan en la crianza de las crías, los nuevos datos son los primeros en insinuar que las ballenas podrían cazar en equipo, según informó Bruce Mate, director del Instituto de Mamíferos Marinos de la Universidad de Estado de Oregón en Newport, el pasado 22 de febrero en una reunión de Ciencias Oceánicas de la la American Geophysical Union.
En 2007 y 2008, Mate y sus compañeros etiquetaron unos cachalotes del Golfo de California con un nuevo sensor de recogida de datos. Estos instrumentos del tamaño de un disco de jockey incluyen un receptor con un sistema de posicionamiento global que recogen datos cuando las criaturas están en la superficie del océano, y otros sensores que recogen datos en las profundidades marinas. En esencia, ha dicho Mate, los instrumentos son una caja negra para las ballenas.
Tras registrar un dato cada dos segundos durante 28 días, los instrumentos se rompen y flotan a la superficie del océano, donde pueden ser recuperados por los investigadores.
Uno de los grupos de ballenas que estudia el equipo estaba formado por entre diez y quince ejemplares, tres de los cuales llevaban los aparatos. Los datos mostraban que durante algunas inmersiones profundas las ballenas se movían en zig-zag, hacia delante y hacia atrás o se lanzaban de repente hacia delante, probablemente cuando buscaban calamares de Humboldt, frecuentes en la zona. Algunas veces las tres ballenas etiquetadas, supuestamente acompañadas por otros miembros del grupo, se sumergían a grandes profundidades al mismo tiempo.
“Esperábamos que sus inmersiones fueran similares, pero con frecuencia una de las tres iba más abajo que las otras dos”, ha dicho Mate. Este comportamiento es similar al de los leones marinos y los delfines, que a veces cazan peces en grupo haciendo que formen grupos compactos conocidos como “bolas de cebo”.
Mate y sus colegas especulan sobre la posibilidad de que las ballenas se sumerjan a lo más profundo durante cada excursión coordinada para evitar que el calamar escape hacia abajo. “Los cachalotes que participan en estos comportamiento comparten aparentemente patrullas de buceo profundo” ha dicho Mate, “probablemente porque las incursiones – que algunas veces son a profundidades de 1.500 metros- son estresantes psicológicamente”.
Los nuevos descubrimientos sugieren, pero no prueban, que hay búsquedas en colaboración entre los cachalotes, según comenta Nelly Benoit-Bird, oceanógrafa biológica del principal campus del Estado de Oregón en Corvallis. Por un lado, apunta, los datos del equipo revelan el comportamiento de las ballenas pero no sus presas, y no está claro que los calamares respondan a grupos de depredadores formando “bolas de cebo” concentradas del mismo modo que hacen los peces algunas veces.
Mate y sus compañeros están trabajando ahora en este tema. Desarrollar una técnica de observación de calamares en las profundidades es una tarea difícil, según apunta, porque, a diferencia de los peces, los calamares no tienen vejigas llenas de aire que se puedan visualizar bien en las imágenes por sonar. |