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Los tiburones no son tan malos
(pbs.org-BV / 14-07-06) “Ahora, más que nunca, hay dos mitos contra los que luchar. Primero, que los tiburones no son unos depredadores descerebrados ni siniestros come-hombres, y segundo, que los océanos no están llenos de tiburones” . Este sería el sumario del nuevo reportaje que ha filmado Jean-Michel Cousteau, hijo del legendario Comandante Jacques, que acaba de estrenar su último trabajo, Sharks at risk , en la PBS (Public Broadcasting Service).
Cousteu dice que “hay mucho que hacer para proteger al tiburón de la merma de población que sufre, pero no es tarea fácil, especialmente cuando la mayoría de la gente le tiene miedo, un miedo injustificado. De las más de 400 especies existentes de tiburones, solo hay cinco o seis que causan problemas y dan al resto muy mala fama. Pero incluso con su mala fama, todavía necesitamos a los tiburones”. Cada año mueren 100 millones de ellos a manos del hombre, asegura Cousteau, aunque la mitad de ellos mueren accidentalmente en las redes de pesca destinadas a otras especies.
De hecho, la población del gran blanco y del martillo ha caído en picado, un 75% en los últimos 25 años. Pero este sacrificio inútil no despierta mucha compasión porque la gente ve al tiburón como una amenaza. “Sin embargo, la verdad es que es un eslabón importante en la cadena alimenticia –dice Jean-Michel-. Cuando la población caiga bruscamente, los resultados pueden ser dramáticos, destruyendo el equilibrio de los océanos y produciendo impensables consecuencias a nivel global”.
En el vídeo Sharks at risk, Cousteau y su equipo tienen encuentros cara a cara en dos intensas expediciones. La primera, en la Polinesia francesa (Arichipiélago Tuamotu), en Rangiroa, un atolón de 50 millas (el segundo más grande del mundo) famoso por ser un paraíso subacuático con grandes concentraciones de tiburones. La segunda expedición fue en África del Sur, en Cabo de Buena Esperanza, donde bucearon con el más temido de los tiburones, el gran blanco.
El objetivo de su vídeo es “convencer a la gran mayoría de la gente que teme de forma irracional a los tiburones, que no son tan malos como los pintan en Hollywood y que si se producen ataques a humanos, la mayoría son por autodefensa al creerse atacados, o por error, cuando alguien está en su zona de comida. Es un animal eminentemente carroñero, que limpia los océanos y hace un continuo trabajo para mantener saludable el ecosistema marino. Desafortunadamente, hay pocas especies y cada vez menos individuos que hagan este trabajo, sin el cual cambiaría inmediatamente el equilibrio de los ecosistemas oceánicos”.
En las filmaciones que realizaron los colaboradores de Cousteau, aparece el propio Jean-Michel, acompañado por André Hartman, experto pescador de tiburones que hacía las funciones de guía y la bióloga marina Holly Lohuis. Se les ve rodeados por tiburones y haciendo cosas que el propio Jean-Michel no recomienda a nadie. Hay imágenes de él y Hartman agarrados a la aleta dorsal de un gran blanco nadando tranquilamente y el propio Cousteau dice que se arriesgó para demostrar que no pasa nada, que son unos animales tímidos. Eso sí, recomendaba fervientemente que a nadie se le ocurriera intentar tal cosa.
“Cuando vean en sus hogares estas imágenes –asegura Cousteau- especialmente los niños, verán lo dulces y tranquilos que son los tiburones. Mi intención es desmitificar que son sistemáticamente agresivos y que hay sitio para todos en el mar, siempre y cuando se respeten una serie de normas elementales de convivencia; como en cualquier circunstancia de la vida”.
En una entrevista para el popular programa de televisión Good Morning América de la cadena ABC News, la bióloga Holly Lohuis asegura que sintió terror cuando se vio rodeada de un gran grupo de tiburones grises y que, al final, terminó convenciéndose que son hasta amigables cuando alguno rompió su timidez y se acercó a ver quién nadaba en sus aguas.
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