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Tras la huella de Cousteau

(RAP / 13-07-10)  Con motivo del centenario del nacimiento de Jacques-Yves Cousteau, las sociedades Cousteau y National Geographic Society se han aliado para revisitar los ecosistemas que el comandante grabó en 1940. "Estos vídeos de Cousteau son la referencia visual más antigua del Mediterráneo", advierte el explorador Enric Sala, líder de una expedición en la que participa Pierre-Yves Cousteau, hijo menor del oceanógrafo.

Tras la huella de CousteauLa comparativa entre esas primeras imágenes del fondo del mar y las grabaciones que realiza la expedición desde que zarpó de Marsella el pasado 4 de junio es abrumadora: el Mediterráneo ha perdido entre el 80 y el 90% de su biomasa, explica Sala.

Para Sala, "los vídeos de Cousteau son la referencia visual más antigua del Mediterráneo" Aunque no disponemos de un estudio cuantitativo de la riqueza marina de esa época, el mítico submarinista habría añorado buena parte de las especies que poblaban los fondos del mar, admite Pierre-Yves Cousteau. El explorador español, por su parte, pone ejemplos: el 99% de los tiburones ha desaparecido, apenas quedan 5.000 focas monje y ya no crece coral rojo en los primeros 80 metros de profundidad.

Este cambio, de "proporciones dramáticas", se materializó en la primera y "deprimente", para Sala, inmersión en Marsella. Del fondo que en 1940 grabó el oceanógrafo queda apenas un recuerdo.

El motivo principal del descenso de la vida marina en ese puerto paradigmático es, para Cousteau, "la pesca incontrolada y las aguas industriales". "En 1977 ya no quedaba nada", narra. El centenario del nacimiento del comandante del mar es la excusa perfecta para llamar la atención sobre el deterioro del mar. El resultado de la aventura se plasmará en un documental que verá la luz en 2011.

Tras la huella de CousteauEl pequeño comedor del Alcyone está presidido por una pequeñísima pero icónica foto del oceanógrafo francés Jacques Cousteau. Justo al lado, dos enormes motores envueltos en sábanas tendidas presiden la sala de máquinas. "Esta es una de las peculiaridades del barco, que tiene el motor en la proa y no en la popa", explica uno de los tripulantes de la expedición.

Pero es no la única. El Alcyone, bautizado como el hijo de Eolo, es el símbolo de una aventura para redescubrir el fondo del Mediterráneo. El mismo que, en los años 40, Jacques Cousteau mostró al mundo.

Aunque sólo un 0,01% del Mediterráneo está protegido, estos espacios demuestran que "hay soluciones claras en las que todo el mundo sale ganando". En ese sentido, Sala argumenta que la pesca de los alrededores de las reservas crece gracias a la repoblación de la zona y supone grandes beneficios a la población. El ejemplo está en las islas Medes, situadas frente a la costa de Girona, que reportan seis millones de euros al año en turismo respetuoso y ecológico con el entorno.

Además del archipiélago catalán, la expedición ha visitado las reservas de Scandola (Córcega), S'Espardell (Formentera) y Cabrera (Mallorca). Son la parte amable de esta aventura. El explorador va más allá y traduce estos reductos de vida en esperanza para los océanos de todo el mundo: "Si el Mediterráneo se puede recuperar, que es el mar más sobrepescado del mundo, el resto también".

Atracado en el puerto de Barcelona unas horas antes de continuar su camino, el Alcyone se desmarcaba del resto de barcos por sus dos enormes chimeneas. Aunque tiene ya 25 años y formó parte de la flota de Jacques Cousteau, "utiliza un modelo revolucionario de turbovela", explica Cousteau, "que ahorra un 30% de energía en navegación". "Las ideas del comandante eran ideas precursoras", asevera orgulloso refiriéndose a su padre.

 

 

 
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