Incautan
aletas de 7.600 tiburones
(Marta Madina / 22-05-09)
Los vacíos legales han permitido a una empresa de Huelva procesar
clandestinamente 11.400 kg de aletas de tiburón. La cantidad incautada
corresponde a unos 7.600 tiburones, cuyas aletas habrían acabado
en los restaurantes de Hong Kong.
Oceana,
organización internacional para la protección y recuperación de los
océanos del mundo, demanda información sobre el destino de los cuerpos
de esos animales y reclama a la UE cambios en la legislación para
obligar a que las aletas se desembarquen adheridas a los cuerpos
de los tiburones.
Oceana alerta una vez más
sobre las operaciones ilícitas relacionadas con la pesca de tiburones,
como el aleteo, y denuncia que los vacíos legales existentes en la
legislación europea han permitido que una empresa de Huelva, que
operaba sin ningún tipo de documentación ni licencia de actividades,
se hiciera con 11.400 kilos de aletas de tiburón y las procesase
ilegalmente con la intención de comercializarlas.
El aleteo, o shark finning,
es una práctica derrochadora consistente en cercenar las aletas de
los tiburones y devolver el cuerpo muerto o moribundo al mar. En
la actualidad España es el primer país exportador de aletas de tiburones
de Europa.
“Estamos hablando de
unas especies altamente vulnerables a la sobrepesca, incluso algunas
amenazadas de extinción, y su explotación y comercialización precisa
un control y regulación rigurosos. Es inexplicable que esta empresa
haya estado operando durante meses comercializando estos productos
de forma ilegal”, declara Xavier Pastor, Director Ejecutivo
de Oceana en Europa.
las aletas procedÍan de un puerto
gallego
La organización felicita
al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona)
y los funcionarios del Servicio Andaluz de Salud (SAS) y de Inspección
Pesquera de la Junta de Andalucía en Huelva por la intervención en
la operación y la inmovilización de la mercancía. Según las explicaciones
de la Subdelegación del Gobierno, las aletas, procedentes del Puerto
de Celeiro (Lugo), se encontraron en una nave de una empresa que
las desecaba y preparaba para la exportación, pero que carecía de
licencia de actividad, de registro sanitario, de calificación ambiental
y de autorización sanitaria para realizar tareas relacionadas con
la manipulación de productos para el consumo humano.
Según fuentes del Puerto
de Celeiro, la empresa pesquera estaba ya tramitando las autorizaciones
desde el inicio de la actividad hace cinco meses. “Es una historia
que ya conocemos”, comenta Rebecca Greenberg, responsable de
la campaña de tiburones de Oceana en Europa. “Encontramos una
actividad ilegal relacionada con la lucrativa pesca de tiburones,
y los implicados acaban culpando a otros por la pérdida de papeles
o la demora en la tramitación de autorizaciones".
Las
aletas incautadas, cuyo valor en el mercado está estimado en unos
136.800 euros, estaban destinadas a Hong Kong, donde terminarían
como ingrediente principal en la sopa de aleta del tiburón. La sopa
es un plato tradicional asiático que hoy día se ha convertido en
un símbolo de la desaparición de los tiburones.
Mientras históricamente
era una rareza dirigida a satisfacer los gustos de la minoritaria
clase alta en China, hoy día, con las mejoras en las técnicas pesqueras
y una creciente y próspera clase media, la demanda de este producto
se ha disparado, aniquilando las poblaciones de tiburones ya sobreexplotadas
y llevando en muchos casos a la práctica cruel y derrochadora del
aleteo.
El aleteo está prohibido
en la Unión Europea y los pescadores europeos deben conservar a bordo
todos los cuerpos y las aletas de tiburón. Sin embargo, Oceana señala
que el reglamento europeo es uno de los más laxos del mundo, ya que
existen derogaciones que permiten cortar las aletas a bordo y descargar
aletas y cuerpos en puertos diferentes. Estas salvedades complican
la aplicación de la ley, dificultan la recopilación de datos y debilitan
en gran medida la prohibición.
eliminaciÓn de las lagunas legales
Oceana reclama la eliminación
de estas lagunas legales en el reglamento del aleteo, y pide una
política de fins attached o “aletas adheridas” por la que
los tiburones se tienen que desembarcar con las aletas adheridas
al cuerpo de manera natural.
Muchos conservacionistas
y científicos apoyan esta práctica como el modo más preciso y eficiente
de terminar con el aleteo. Incluso la Comisión Europea la presentó
como una opción en su posición en la reunión de IOTC (Comisión del
Atún para el Océano Indico) del pasado mes de abril, pero al final
la propuesta no fue aprobada.
Los fallos en el actual
reglamento también llevan a una falta de transparencia en cuanto
a las capturas y el comercio de los productos derivados del tiburón,
algo que se manifiesta en la intervención en Huelva. “Ahora mismo
no tenemos manera de hacer seguimiento de estas aletas, o de comprobar
las capturas, las cantidades de aletas o las especies a las que corresponden”,
comenta Xavier Pastor. Oceana se comunicará con el Ministerio de
Medio Ambiente y Medio Rural y Marino para comprobar la legalidad
de las capturas, incluido las especies comercializadas y los descartes. |