El mejillón
gallego en peligro
(XG-BV / 29-05-09) La organización
ecologista Greenpeace señala al sector mejillonero como
una de las víctimas de los efectos del cambio climático en España
y pide compromisos políticos para frenarlo.
Activistas procedentes del
barco Rainbow Warrior han denunciado en la ría de Arousa
(Pontevedra) que los efectos del cambio climático sobre la producción
de mejillón y otros sectores de la economía son ya una realidad.
Los
buceadores de Greenpeace han desplegado pancartas con el mensaje "cerrado
por cambio climático" en castellano y gallego debajo de
una batea mejillonera, en las aguas de O Grove, en la bocana de la
Ría de Arousa. Científicos del Instituto de Investigaciones Marinas
de Vigo y propietarios de mejilloneras han acompañado a los activistas
de Greenpeace.
El Rainbow Warrior está
realizando un tour por diversas zonas del litoral español en calidad
de "embajador del clima", presentando el informe La
Crisis del Clima. Evidencias del cambio climático en España para
concienciar a la ciudadanía y demandar a los responsables políticos
soluciones urgentes para combatir el cambio climático.
El Instituto de Investigaciones
Marinas de Vigo ha señalado al sector del mejillón como una de las
víctimas del cambio climático. Científicos de este instituto han
detectado que la modificación del régimen de vientos que soplan sobre
la plataforma continental, como consecuencia del cambio climático,
tiene un efecto directo tanto sobre el crecimiento del mejillón como
sobre la recurrencia de las proliferaciones de microalgas nocivas
(mareas rojas) que obligan al cierre de las bateas y retardan la
recogida y comercialización del mejillón en Galicia.
Debido a los cortos tiempos
de renovación del agua, los mejillones cultivados en las Rías Bajas
tienen la tasa de crecimiento más alta del mundo, con una producción
de 250.000 toneladas de mejillón al año, el 40% del total europeo
y el 15% de la producción mundial. Desde 1965 hasta la actualidad
se ha apreciado una disminución del crecimiento en la fase de preengorde
del mejillón cultivado en la ría de Arousa del 20%. En el mismo periodo,
se ha observado que se duplicó el número de días que no se puede
extraer mejillón por la presencia de mareas rojas.
Los científicos afirman
que la causa de estos cambios es la reducción significativa en los
últimos 40 años en la duración e intensidad (una reducción del 30%
en duración y 45% en intensidad) de los vientos que hacen posible
la renovación de las aguas en las Rías Bajas y condiciona la productividad
de las aguas y el tiempo de duración de las mareas rojas.
"El sector mejillonero
sabe ya que el cambio climático conlleva pérdidas económicas", ha
declarado Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de bosques
y clima de Greenpeace. "Las predicciones no son nada optimistas.
Habrá más mareas rojas y aumentarán los periodos en los que no
se puede recoger el mejillón, por lo que o tratamos el problema
del cambio climático de manera urgente o más sectores estratégicos
como éste sufrirán grandes pérdidas".
El pasado martes, en una
reunión a bordo del Rainbow Warrior durante su estancia
en A Coruña, Agustín Hernández Fernández Rojas, nuevo Conselleiro
de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, confirmó a Greenpeace
que las intenciones del nuevo equipo de la Xunta son continuar el
trabajo realizado en anteriores legislaturas y se comprometió a desarrollar
un Plan de Acción contra el Cambio Climático.
Aunque el Conselleiro no
quiso concretar cifras de reducción de gases de efecto invernadero
o la manera en que se van a reducir. Hernández Fernández sí avanzó
que se elaborará un Plan de Movilidad Sostenible con un especial
énfasis en el trasporte colectivo de las ciudades y principales áreas
metropolitanas.
Greenpeace recordó al Conselleiro
que es inconcebible que Galicia cierre las puertas al desarrollo
de la energía eólica marina mientras mantiene abiertas dos centrales
de carbón que emiten el 37% de los gases de efecto invernadero de
toda Galicia. El nuevo Conselleiro reconoce que la central térmica
de As Pontes es un problema para el clima. "Ahora sólo falta
desarrollar un modelo energético basado en el desarrollo de las energías
renovables que ponga fecha al cierre de esta central obsoleta", ha
añadido Soto.
Greenpeace demanda al Gobierno
español que apueste por la reducción interna de emisiones y aporte
los 2.700 millones de euros que le corresponden por su responsabilidad
en la crisis climática. "El nuevo modelo de crecimiento
sostenible de Zapatero sólo tendrá futuro si se basa en una economía
baja en carbono. No se podrá salir de la actual crisis económica
si no combatimos a la vez la crisis ambiental", ha concluido
Miguel Ángel Soto |