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Cascadas submarinas en el Cabo Creus

(Nature-BV / 20-11-06) Un equipo de científicos de la Universidad de Barcelona (UB), el Cabo CreusInstituto de Ciencias del Mar (IMM-CSIC) y el Centro de Investigación del Fondo Marino de Perpiñán (Francia), ha descubierto que el Cabo de Creus, en Girona, es una de las pocas áreas del Mediterráneo en las que se producen cascadas submarinas. Se trata de un fenómeno excepcional que ocurre cuando las aguas costeras se enfrían, aumentan de densidad y se hunden a gran velocidad a través de grandes cañones a miles de metros de profundidad.

    Según informa la revista Nature , los investigadores llevan más de 13 años estudiando las corrientes que se generan en la costa gerundense, y han detectado torrentes submarinos de hasta 100 kilómetros de longitud y entre 3 y 30 kilómetros de anchura. Aseguran que “estos movimientos de agua se producen anualmente y que el del invierno de 2004-2005 fue el de mayor magnitud: estuvo fluyendo durante 40 días seguidos a una velocidad de casi cinco kilómetros por hora. El volumen de agua que movió esa cascada fue equivalente a la descarga que puede hacer el río Ebro al mar durante 80 años”.

    Los científicos dicen que “estas cascadas de agua densa remolcan grandes volúmenes de agua y sedimentos que erosionan el fondo y forman peculiares relieves submarinos, una especie de campos labrados o surcos gigantes. Estos movimientos de agua trasladan grandes cantidades de materia orgánica de alto valor nutritivo, que llega a las partes más profundas del océano, procurando alimento al ecosistemas de los fondos abisales”.

    Esta aportación a los fondos marinos de materia orgánica altamente nutritiva podría transformar rápidamente desiertos biológicos en verdaderos oasis, aunque de manera temporal. Es lo que ocurre en las zonas del planeta donde se han detectado cascadas submarinas, como en el Ártico y el Antártico, donde los surcos gigantes tienen dimensiones similares a los del Gran Cañón del Colorado en Estados Unidos.

    Lo que también advierten en este estudio es que la situación puede cambiar según evolucione el cambio climático que estamos sufriendo. Las cascadas gerundenses se producen sobre febrero y marzo, cuando el frío es más intenso; al bajar la temperatura del agua, aumenta su densidad y se hunde. Pero el calentamiento global provocará que los vientos fríos y las temperaturas invernales se suavicen, haga más calor y no se produzca el enfriamiento del agua que produce las cascadas submarinas.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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