La madre de todas
las tortugas
(I.Wang / 27-11-08) Un
equipo científico, formado por chinos, canadienses y estadounidenses,
encontró los fósiles de tres ejemplares de una nueva especie de tortuga
en un estado de conservación excepcional. Incluso conservan todos
los dientes, hasta unas piezas primitivas que ya no tienen, restos
de un pico y una larga cola.
Ha
sido bautizada como 'Odontochelys semitestacea' (algo así
como dentona de medio caparazón). Se trata de la “madre” de todas
las tortugas. Era asiática, acuática y vivió hace 220 millones de
años, durante el Triásico tardío, compartiendo el planeta con los
dinosaurios. Los expertos han averiguado de su restos fosilizados
que su caparazón, tal como le conocemos hoy, aún no existía, aunque
ya se le habían ensanchado y fusionado la columna vertebral y las
costillas.
El hallazgo de estos fósiles
en la provincia de Guizhou (China) ha ofrecido interesantes pistas
sobre el pasado de estos vertebrados y ha echado por tierra teorías
muy afianzadas, como la que aseguraba que el caparazón se formó de
la piel, como los osteodermos (placas óseas o escamas) de algunos
dinosaurios.
Hasta ahora, la tortuga
más antigua conocida era la Proganochelys, de hace unos
210 millones de años, descubierta en Alemania. Esta especie, sin
embargo, ya tenía todo su caparazón completo y, por lo que se sabe,
era terrestre. Sin embargo, la nueva Odontochelys china
posee un claro paso intermedio entre unas estructuras óseas fusionadas
y un caparazón, algo que no se había visto hasta ahora.
El hallazgo,
según los autores del trabajo, que se publica en la revista Nature,
confirma también otra teoría: el pastron (la concha inferior de las
tortugas) se formó antes que el caparazón superior, un proceso que
hoy se observa en la formación de las crías dentro de los huevos.
Los paleontólogos explican
esta circunstancia en el hecho de que fueron desde el principio animales
marinos, y no terrestres (como sugieren otros fósiles), por lo que
el plastron les protegía de los depredadores mientras estaban nadando.
Arguyen que si hubieran sido terrestres, no habría necesitado ese
protector inferior, puesto que sus vientres darían con la tierra.
los cientÍficos no se ponen de acuerdo
Sin embargo, no todos los
expertos en la materia están de acuerdo con estas conclusiones. Robert
R. Reisz y Jan J. Head, en un artículo en la misma revista, reconocen
la importancia del hallazgo del fósil, el más antiguo conocido de
una tortuga, pero difieren sobre la interpretación.
Ambos consideran que “la
ausencia de la mayor parte del caparazón superior es una característica
asociada a hábitats acuáticos, más que una condición primitiva
del animal”. Es decir, que habría sido en sus orígenes una
tortuga terrestre que se adaptó a vivir en el agua. No obstante,
reconocen que “estas antiguas tortugas demuestran el valor
de los nuevos descubrimientos de fósiles que pueden cambiar nuestra
comprensión de la historia de los vertebrados”. |