Invasión del "alga chapapote"
(BV / 05-10-09) Una diatomea microscópica, Didymosphenia geminata,
se ha convertido en un quebradero de cabeza para los responsables
de los ríos que ha colonizado recientemente. Muy difícil de erradicar,
como todas las especies invasoras, provoca serias alteraciones en
el ecosistema fluvial y es capaz de obstruir tuberías e instalaciones
hidráulicas.
Hay una preocupación creciente por la dispersión y los efectos ambientales
adversos del alga Didymosphenia geminata, conocida vulgarmente
como “didymo”, “alga chapapote” o “moco de roca”.
Considerada en todo el mundo como una de las más inquietantes especies
invasoras de aguas dulces, D. geminata es un organismo microscópico
perteneciente a la clase de las Diatomeas, algas unicelulares provistas
de un caparazón silíceo, que forma colonias que se adhieren a cualquier
sustrato duro en ríos, lagos y embalses.
Aunque es nativa de la región circumártica, se han registrado crecimientos
masivos de esta especie en ríos de toda Norteamérica, Europa y Nueva
Zelanda, donde actualmente sigue extendiendo su área de distribución.
La situación es especialmente crítica en Nueva Zelanda y en el noroeste
de Estados Unidos, con gran parte de sus cauces fluviales afectados
por infestaciones masivas.
Hasta hace unos años, la bibliografía se refería a D. geminata como
una especie restringida a hábitats prístinos, pobres en nutrientes
y de bajas temperaturas, pero actualmente se encuentra en latitudes
y altitudes menores, donde ha adoptado un comportamiento ecológico
mucho más agresivo.
Hay evidencias de que el perfil ecológico de esta especie ha cambiado
durante las últimas décadas. Numerosos estudios sugieren que su rango
ambiental podría ser mucho más amplio de lo considerado hasta ahora,
en especial su tolerancia a la concentración de nutrientes y a la
temperatura, ya que últimamente está apareciendo en ríos eutróficos
de clima templado.
Se ha comprobado también que esta diatomea prolifera sobre todo
en cauces regulados y, de hecho, puede soportar variaciones de caudal
mucho más intensas que otras algas. Peor aún, durante las crecidas
algunas colonias se desprenden y contribuyen a la dispersión de la
especie.
En cualquier caso, aún es muy poco lo que se sabe sobre las preferencias
ecológicas de esta especie y los factores que desencadenan los crecimientos
masivos. Se ha sugerido que el incremento de las radiaciones ultravioleta
puede favorecer su crecimiento, pero otros autores apuntan a una variante
genética cuyo espectro ecológico más amplio es el responsable de las
actuales infestaciones. |