(BV / 04-10-11) Las profundidades oceánicas jamás dejaran de sorprendernos con especies que más bien parecen extraterrestres. Es el caso de este peculiar pez que se llama Macropinna microstoma, es la única especie de pez del género Macropinna, perteneciente a la familia Opisthoproctidae.
Vive entre los 600 y 800 metros de profundidad y se alimenta de medusas. Hasta aquí todo normal, pero ahora viene lo extraño: tiene la cabeza transparente y, lo que parecen ojos no lo son, es “la nariz”. Esos dos orificios oscuros que se aprecian justo encima de la boca no son para ver, sino para oler. Son sus órganos olfativos.
Los verdaderos ojos de esta criatura son las estructuras verdes semiesféricas que se observan dentro del cráneo. Por eso es transparente su cabeza. Los cristalinos sitúan sobre unos cilindros móviles en los que se encuentra el nervio óptico. Parece ser que esta disposición le permite tener una excelente visión periférica y gran sensibilidad a la luz.
A diferencia de otras especies de su misma familia, cuando M. microstoma está a punto de tragarse alguna medusa sus ojos son capaces de moverse hacia adelante, toda una ventaja si uno quiere ver lo que se está comiendo.
En un vídeo de YouTube se especula con que M. microstoma se alimenta robando comida a otros predadores como los cefalópodos. Según esto, la especialización de su sistema óptico sería una respuesta adaptativa a la presión selectiva que suponen las agresiones de los tentáculos.
Tener los ojos en el interior de la cabeza sería un simple mecanismo de protección. Sin embargo, pienso que esta idea es poco plausible. La anatomía del aparato visual de Macropinna presenta unas modificaciones tan importantes con relación a la habitual en el resto de vertebrados que tiene que haber una razón más importante que la justifique. Existen múltiples soluciones más ergonómicas en términos evolutivos para proteger los ojos de agresiones externas que alojarlos dentro del cráneo y hacer que tu cabeza sea transparente.
Por el contrario, se cree que es más probable que este pez utilice su aparato visual altamente especializado para escanear visualmente la columna de agua que tiene por encima de él, buscando los fragmentos de alimento que caen provenientes de capas de agua más superficiales.
La disposición del escudo transparente que protege sus ojos jugaría un papel importante en la óptica del animal, haciendo las veces de objetivo gran angular, permitiéndole tener un campo de visión cercano a los 180 grados. M. microstoma se mantendría estático en el agua, flotando a 800 metros de profundidad y ahorrando energía a la espera de localizar un bocado de cierta entidad que llevarse a la boca.