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Leones marinos “okupas”
(Mark Montoya / 23-08-09)
Están de muy mal humor en el puerto deportivo de Newport (Orange),
donde una treintena de leones marinos han decidido asentarse durante
todo el verano.
Estrechamente vigilados
por activistas de la defensa de los animales, propietarios, policía
y autoridades portuarias, los leones marinos han causado serios desperfectos
y con su peso han hundido ya tres embarcaciones, que tomaron como
hoteles flotantes
Según
Chris Miller, gerente de recursos del puerto, “El
problema es grave. En veranos anteriores han estado en las costa,
más al norte, pero este año, no sabemos la razón, se han trasladado
en masa al puerto y lo peor es que hasta que comiencen su migración,
a finales de octubre, no nos dejarán en paz”.
Si no fuera por la constante
presencia de los activistas, propietarios y responsables del puerto
los espantarían “de una manera u otra”, pero están protegidos por
la ley y lo único que se puede hacer es ponerles trabas para que
no “okupen” los barcos. Pero algunos de los “obstáculos” se han convertido
en juguetes y los leones disfrutan jugando en las cubiertas de los
yates.
Curiosamente, los animales
eligen los yates más grandes, a pesar de los elementos de disuasión.
Incluso, muestran enfado cuando alguien se acerca a alguno de los
barcos “okupados”. Sin embargo, se muestran sociables cuando están
en el agua, en sus idas y venidas a la hora de comer.
Meg Stanford, coordinadora
de una plataforma de defensa de los animales afirma que “los
leones se han desplazado hacia el sur porque en muchos puntos donde
recalaban en años anteriores, han sido alterados por el hombre: construcciones,
deshechos y contaminación les han llevado a buscar un refugio diferente”.
Lo que sí está claro es
que han elegido un tranquilo y lujoso puerto donde atracan decenas
de grandes yates y barcos de recreo. Y han sabido elegir los más
amplios y cómodos. Había que verlos jugando con las colchonetas,
salvavidas y todo elemento susceptible de arrancar a bocados o a
empujones. Aunque hay que reconocer que cuando entran en las cabinas,
rompiendo mamparas y arrasando todo lo que no resiste su peso, se
comprende perfectamente el enfado de los propietarios. |