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Metano en la superficie del Ártico
(EFE / 23-09-08) Científicos
que viajan a bordo de un barco ruso afirman tener pruebas de que
millones de toneladas de metano, un gas 20 veces más potente que
el dióxido de carbono desde el punto de vista del calentamiento atmosférico,
está escapando a la atmósfera desde los fondos marinos del Ártico.
Depósitos
masivos de metano encerrado bajo estos fondos marinos suben en forma
de grandes burbujas a la superficie, fenómeno que coincide con el
calentamiento del Ártico y la desaparición de los bloques de hielo
de sus aguas, según informa en exclusiva el diario británico 'The
Independent'.
Los depósitos de metano
son importantes porque los investigadores creen que su emergencia
ha sido responsable en épocas pasadas de rápidos aumentos de temperaturas,
cambios climáticos bruscos e incluso de la extinción de muchas especies.
Los científicos, que han
recorrido a bordo de un barco de investigación ruso toda la costa
norte de Rusia, han descubierto intensas concentraciones de metano
en varias zonas que cubren miles de kilómetros cuadrados de la plataforma
continental siberiana.
chimeneas de metano
El grupo ha visto la superficie
marina bullendo por el efecto de las "chimeneas de metano" que
subían desde los fondos marinos. Los expertos creen que ello se debe
a que se han fundido las capas de permafrost (hielo permanentemente
congelado) que impedían escapar el metano de los depósitos submarinos
formados antes de la última glaciación.
Los científicos temen que
la liberación masiva de ese metano podría acelerar el calentamiento
del planeta y dar lugar a un círculo vicioso por el cual cada vez
se fundiría más permafost y se liberarían mayores cantidades de gas
de efecto invernadero. La cantidad de metano depositado bajo el Ártico
se calcula que supera al carbono almacenado en las reservas carboníferas
mundiales, por lo que es de vital importancia la estabilización de
esos depósitos en un área que se está calentando a un ritmo mucho
más rápido que otras del planeta.
Örjan Gustafsson, de la
Universidad de Estocolmo y uno de los jefes del equipo de científicos
que viaja en el barco Jacob Smirnitskyi, dice haber descubierto por
primera vez un campo en el que la liberación de metano era tan intensa
que el gas no tenía tiempo de disolverse en el agua del mar sino
que salía a la superficie en forma de burbujas.
La existencia de esas "chimeneas
de metano" se documentaron gracias a un sonar de eco y a instrumentos
sísmicos, explica el experto sueco, según el cual en algunos lugares
las concentraciones de metano eran cien veces superiores a los niveles
normales.
escapes por rotura del permafrost
Esas anomalías se documentaron
en el Mar Siberiano Oriental y en el mar de Laptev, en una superficie
de varias decenas de miles de kilómetros cuadrados, lo que equivale
a millones de toneladas de metano, según explicó Gustafsson. “La
liberación de metano en esas regiones inaccesibles, parece indicar
que la capa de permafrost está comenzando a perforarse, lo que permite
escapar al gas. Hemos encontrado niveles elevados de metano en la
superficie del mar y aun más a ciertas profundidades”, dijo el
científico.
Las conclusiones de ese
estudio de la plataforma siberiana, que se publicarán próximamente
en el boletín de la Unión Geofísica Americana, están siendo supervisadas
por Igor Semiletov, de la Academia Rusa de Ciencias.
Desde 1994, Semiletov ha
encabezado cerca de diez expediciones por el mar de Laptev, y durante
los años noventa no detectó niveles elevados de metano, algo que
empezó a ocurrir, sin embargo, a partir del 2003.
Semiletov ha sugerido varias
posibles hipótesis que explicarían este fenómeno, entre ellas un
mayor volumen del agua de los ríos siberianos, que llega además al
mar a temperaturas algo más altas que en el pasado debido a la fusión
de la capa helada de la tierra. El Ártico ha registrado un incremento
medio de las temperaturas de cuatro grados centígrados en las últimas
décadas y una fuerte disminución del área oceánica cubierta por los
hielos durante el verano. |