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(04-03-07) Aunque
la mayoría de las picaduras a las que se enfrenta
un submarinista son evitables, hay que tener en cuenta
que
hasta una simple avispa puede amargarnos un viaje de buceo. Cuando un animal
nos inyecta su veneno, hay que tomar medidas inmediatas hasta recibir asistencia
médica adecuada.
Cuando
salimos de viaje, especialmente si vamos a bucear, siempre
intentaremos tener todo perfectamente estudiado y programado
para evitar sorpresas. En función de tipo de viaje que
hagamos, variará la indumentaria personal y el equipamiento
para bucear, pero hay cosas que no varían y siempre
debemos llevar encima, como un botiquín con lo necesario
para una emergencia y, por supuesto, bien aprendida la lección
de cómo usarlo. De nada sirve la herramienta si no se
sabe utilizar.
Uno
de los problemas más frecuentes que nos encontramos cuando
salimos de casa y viajamos a países extraños es
la exposición a picaduras de animales de cualquier especie.
Saber a lo que nos podemos enfrentar en cualquier situación
es el paso más importante, por lo que documentarse en
primeros auxilios ante cualquier picadura es lo primero que hay
que hacer antes de partir.
Está demostrado
que la gran mayoría de las picaduras producidas por
seres
marinos se podían haber evitado si la persona atacada
no se hubiera cruzado en su camino y molestado al animal. Erizos,
rayas, escórporas, fanecas, medusas… hay un sinfín
de especies que transmiten sus ponzoñas a través
de aguijones, púas, colmillos o tentáculos, que
son potencialmente peligrosas para el ser humano.
En
las siguientes líneas vamos a ver algunos ejemplos de
picaduras y mordeduras de animales marinos, y cómo reaccionar
ante ellas. En recuadro aparte, encontraremos otros ejemplos
de peligros que nos acechan en esos caminos del mundo que visitaremos,
en hoteles, campings, taxis, aeropuertos, playas, desplazamientos
por tierra y travesías marítimas. Hablamos, por
ejemplo, de arañas, abejas, avispas, avispones, hormigas,
ciempiés, garrapatas, mosquitos, tábanos, pulgas,
piojos, ácaros, chinches terrestres y de agua.
Algo raro: muerte instantánea
por el aguijón de una raya
Las
rayas han causado numerosas picaduras en muchas costas del
mundo y, aunque noson mortales de necesidad, hay excepciones
como la del famoso “cazador de cocodrilos” Steve
Irwin, que perdió la vida no hace mucho tras el ataque
inesperado de un ejemplar de gran tamaño mientras se rodaba
un documental. La muerte del aventurero, filmada por su equipo,
fue casi instantánea, cuando el aguijón de la raya
que pasaba a su lado se le clavó en el pecho y, al parecer,
llegó hasta el corazón.
El
veneno de la raya se encuentra en una o varias de las púas
que presenta en la parte posterior de la cola. Estas picaduras
suelen producirse cuando una persona pisa una raya mientras
camina o pone las manos sobre el fondo, o trata de tocarla
en movimiento. La raya mueve la cola hacia arriba, hacia los
lados y hacia delante, clavando sus púas en el cuerpo
o extremidades de la víctima. Entonces, se rompe la
estructura que recubre la púa y se libera el veneno,
causando un dolor intenso e inmediato.
Este
dolor puede limitarse a la zona que rodea la picadura, pero a
menudo se extiende rápidamente y alcanza su máxima
intensidad en menos de 90 minutos. Si no recibe tratamiento,
suele continuar, pero disminuye gradualmente en un período
de 6 a 48 horas.Es frecuente que la persona sufra mareos, debilidad,
náuseas y ansiedad. Con menos frecuencia se produce inflamación
y dolor en los
ganglios linfáticos, vómitos, diarrea, sudación,
calambres generalizados, dolor en la axila o la ingle y dificultades
respiratorias. En general, la herida que produce la púa
de la raya es irregular y suele sangrar abundantemente.
Las
heridas en el brazo o la pierna, causadas por picaduras de rayas
y por la mayoría de los otros peces, deben ser lavadas
con agua salada. Si es posible distinguirlos, deberían
extraerse de la piel los fragmentos del revestimiento de las
púas. La extremidad lesionada debería permanecer
inmersa en agua a la máxima temperatura que la persona
pueda tolerar, durante 30 o 90 minutos.
Si
estas medidas de primeros auxilios se retrasan, el dolor puede
ser muy intenso, por eso es importante buscar ayuda médica
para que la herida pueda ser lavada y examinada minuciosamente
con un anestésico local y administrar analgésicos,
además de vacuna antitetánica, antibióticos
en algunos casos y puede que haya que dar puntos de sutura a
la herida.
LAS PÚAS
DE ERIZO PROFUNDIZAN EN LOS TEJIDOS
Los
erizos de mar y otros animales semejantes son urticantes y
venenosos, si bien el veneno en sí rara vez daña
a las personas. Lo habitual es que las púas que cubren
al erizo de mar lesionen la piel, y causen daños e inflamación
en los tejidos. Si no se extraen, las púas profundizan
más, causando inflamación crónica, incluso
pueden quedar enquistadas en un hueso o en un nervio. Puede
producirse dolor muscular y articular durante mucho tiempo,
además
de erupciones cutáneas.
Las
púas de los erizos de mar deberían ser extraídas
de inmmediato. La coloración azulada que adquiere la superficie
cutánea en el punto en que ha penetrado la púa
puede ayudar a localizarla. Como el vinagre disuelve la mayoría
de las púas de los erizos de mar, es probable que sea
suficiente aplicar varias compresas o baños de vinagre.
Es necesario lavar cuidadosamente la zona que rodea la herida
y colocar un ungüento que combine antihistamínicos,
analgésicos y un corticosteroide. En ciertos casos, el
médico realiza una pequeñísima incisión
para extraer la púa, que es muy frágil.
Varios
celentéreos, entre los que se encuentran los corales,
las anémonas marinas y algunas medusas como las llamadas
carabelas portuguesas, que producen picaduras con aguijones muy
desarrollados que atraviesan la piel. Estos aguijones son particularmente
numerosos sobre los tentáculos de estos animales; un solo
tentáculo puede disparar miles de ellos sobre la piel.
Carabelas portuguesas: de
daños leves a la muerte
El
daño que produzcan depende del animal. En general, aparece
una pequeña erupción sobreelevada, distribuida
en forma de serie de líneas, a veces rodeadas de un área
rojiza. El dolor puede ser intenso y es habitual que la persona
sienta picor. La erupción puede convertirse luego en
ampollas, que se llenan de pus y se rompen. Otros síntomas
son debilidad, náuseas, cefaleas (dolor de cabeza),
dolor y espasmos musculares, congestión de los ojos
y la nariz, sudación profusa, cambios en el ritmo cardíaco
y dolor en el pecho, que puede empeorar al respirar. Es preciso
señalar, por otra parte, que las picaduras de las llamadas
carabelas portuguesas han causado la muerte
de algunas personas.
Se
han sugerido varios tratamientos contra las picaduras de celentéreos,
a pesar de que, en la mayoría de ellas, es suficiente
una buena limpieza de la zona. En algunas partes del mundo se
aplica amoníaco o vinagre sobre la misma. En otros países,
para aliviar el dolor, se han utilizado sustancias para ablandar
la carne (como la papaína), bicarbonato de sodio, ácido
bórico, zumo de limón o de higo, alcohol y muchas
otras sustancias. Se sugiere el siguiente tratamiento de emergencia
hasta llegar a un médico: aplicar agua de mar (no dulce)
sobre la herida. Eliminar los tentáculos con un instrumento,
o bien con la mano enguantada. Empapar el área lesionada
con una solución de agua y vinagre a partes iguales durante
30 minutos. Espolvorear harina o bicarbonato sódico sobre
la herida y luego rasparlo cuidadosamente con un cuchillo afilado.
Empapar nuevamente la zona con vinagre. Si no llega asistencia
cualificada, intentar aplicar un ungüento que combine antihistamínicos,
analgésicos y corticoesteroides.
Las
reacciones más graves pueden necesitar terapia con oxígeno
u otro medio de asistencia respiratoria. Los intensos espasmos
musculares y el dolor se tratan con medicamentos administrados
por vía intravenosa. En la actualidad, existe un antídoto
para las picaduras de ciertas especies australianas, pero no
alivia los síntomas de las picaduras de especies de otros
países.
Texto: Guadalupe Romero, con información
de INS |