tabaco y buceo una mezcla peligrosa
(11-09-06)
Como todos sabemos a principios de este año entró en
vigor la ley antitabaco, y delimita en qué lugares
se puede o no fumar; pero, ¿somos conscientes los
submarinistas qué inconvenientes comporta fumar y
bucear?
Como
todos recordareis, (eso espero) cuando hablábamos
de la ley de Dalton (la de los hermanos del cómic
de Lucky Luke), que nos enumeraba las diferentes intoxicaciones
producidas por los gases que respiramos, había una
de ellas especialmente fatídica, la intoxicación
por monóxido de carbono o CO.
No
es mi intención dar una clase teórica sobre ella
pero si una pequeña introducción para entender
en que nos afecta el tabaco a los buceadores.
El
CO se encuentra en la atmósfera de forma natural y
no nos afecta porque para que aparezcan signos patológicos
la concentración mínima de este gas debería
ser del 0.2%. Al fumar, la combustión incompleta de
las hojas del tabaco, genera una gran concentración
de CO que se va acumulando paulatinamente en los pulmones.
A medida que el buceador va fumando,
el CO que penetra en el organismo se combina con la hemoglobina, que es la
proteína encargada de transportar el Oxigeno, unas 300 veces mas rápido
y con mucha mas afinidad que con las moléculas de oxigeno. Es necesario
que pasen entre 10 y 12 horas para que el intercambio de gases respirables
se realice con normalidad.
Los
enlaces HB y CO son muy fuertes y producen déficit en
la concentración de oxigeno a nivel celular y de tejidos.
Es por eso que las moléculas de carboxihemoglobina (HbCO)
son muy estables y son incapaces de transportar el oxigeno
necesario a nuestras células; es por esto que las personas
que sufren una intoxicación severa por CO, tienen labios
y uñas de color rojizo cereza y su sangre contaminada
es muy visible en su fluir por los capilares de la piel ya
que están a nivel muy superficial en la dermis.
ELEVA EL RITMO CARDIACO
Al fumar se eleva la concentración
de CO en sangre de 3 a 12 veces, por lo que se produce un aumento
en la circulación de los hematíes (glóbulos
rojos), no contaminados para que compensen las necesidades del
organismo. Esto aumenta el ritmo cardiaco, hasta un 30% de su
valor estándar, lo que provoca también aumento
de la presión sanguínea y la frecuencia respiratoria.
El fumar provoca también una importante vasoconstricción
de los vasos sanguíneos que se traduce en una reducción
del aporte de sangre al corazón. Imaginaros que pasaría
al hacer un esfuerzo bajo el agua o tener que aletear fuertemente
al encontrarnos repentinamente una corriente en contra. Además,
al fumar se irritan las vías aéreas, lo que intensifica
también la secreción de las mucosas, que potencia
la posibilidad de obstrucciones de pequeños conductos,
o de espasmos, que en definitiva podrían desencadenar
en algún tipo de barotraumatismo.
También
se dice que fumar antes y después de una inmersión
ocasionaría alteraciones en la eliminación
del nitrógeno, pero esto no esta demostrado hoy por
hoy.
LO MEJOR
DEJAR DE FUMAR
En
definitiva si queréis seguir fumando es cosa vuestra,
pero tener presente esto mucho antes de encender un cigarrillo
en el barco o el centro de buceo. Sabemos que fumar y bucear
son actividades incompatibles y, si resulta imposible dejar
el vicio del tabaco, tenemos que tomar medidas de precaución,
como no fumar 12 horas antes de una inmersión, con
lo que se conseguirá eliminar gran parte del monóxido
de carbono acumulado y que se puedan oxigenar mejor lo músculos.
Por
supuesto, en caso de afecciones en las vías respiratorias
no se puede bucear, especialmente si se es fumador. Aunque
no pase de 10 cigarros diarios, el riesgo es alto y nunca se
debe bajar de los 20 metros en la inmersión y hay que
evitar cualquier esfuerzo violento. Imagínense, por
ejemplo, qué le puede pasar al fumador al tener que
hacer un sobreesfuerzo aleteando ante una corriente imprevista.
Texto: Carlos Riu. Instructor ACUC
1792 MA. Diplomado en Fisioterapia