bautizo: la primera vez
(23/07/08)
El Bautizo es la primera experiencia con el mundo submarino, un
sinfín de sensaciones nuevas que se abren ante nosotros. Sacar
el título será el siguiente paso.
“Y después
de esto, me saco el título, alquilo la “bombona” la lleno de aire
en cualquier gasolinera y ¿a bucear, no?” Con esta frase inolvidable,
concluía una amiga después de haber realizado su bautizo.
Lo cierto es que nuestra primera experiencia en las profundidades
no nos deja indiferentes, un cúmulo de sensaciones, mezcla de miedo y emoción,
nos llevan a querer un poco más.
El Bautizo, como denominamos a la experiencia
previa a la titulación básica de buceo, nos permite una toma de
contacto con el submundo.
Generalmente
el centro de buceo que nos lo ofrece, nos da unas instrucciones
teóricas de cómo debemos actuar, nos explican las señales mas frecuentes:
subir, bajar, OK, regular, sin aire, en reserva… y después vamos
al agua, a poca profundidad pero suficiente para poder experimentar
todas esas sensaciones que produce en nosotros la primera inmersión.
“No
podía sumergirme, los oídos me empezaron a molestar y me puse
nervioso, ví que todo el grupo bajaba menos yo, al intentar forzarlo,
me molestó aún más, mi primera reacción fue pensar en subirme
al barco y desistir, pero me relajé y pensé en lo que debía hacer:
subí un poco, agarrado al cabo, esperé e intenté bajar de nuevo,
esta vez pude compensar sin problema”.
“Tenía tanto miedo a quedarme sin aire
que pasé toda la inmersión revisando el manómetro, no ví ningún
pez! ni siquiera me enteré de la inmersión!"
“Mi
compañero se puso nervioso y me agarró del regulador, tuve pánico
de que me lo fuera a quitar y desde ese momento no le quité ojo!¡¡
A ver si me iba a dejar a mi sin aire!!”
“Hubo un momento que pensé que podía quedarme
sin aire, empecé a hiperventilar, hasta que conseguí relajarme
y me di cuenta que el aire fluye y no me iba a quedar sin respirar,
la clave está en no perder la calma”.
Antes de meternos al agua por primera vez nos asaltan muchas incertidumbres:
¿podré respirar por el regulador?... ¿y si me entran ganas de
toser o reir?... ¿y si me entra agua en las gafas?... ¿si me
quedo sin aire? ¿Si no puedo compensar?
Oímos tantas
“leyendas urbanas” que nos metemos en el agua llenos de condicionantes,
para poco después comprobar satisfactoriamente que es mucho mas
sencillo de lo que parece: se trata de respirar y disfrutar bajo
el agua.
Es cierto que el buceo conlleva muchos
riesgos pero si seguimos las reglas que se marcan podremos evitar
muchos y controlar otros.
“A mí no me
gusta la playa ni me gusta nadar por ello pensé que tampoco me
encajaría el buceo, para mi sorpresa fue todo lo contrario, la
sensación es muy distinta a lo que imaginaba”.
“Hicimos el
bautizo un grupo grande de amigos, cuando llegué al fondo de arena
miré hacia arriba y ví a mis amigos, sube y baja, cada uno luchando
con su flotabilidad, no pude evitar unas risas ¡Parecemos los del
Circo del sol!”.
El Bautizo será para muchos el principio
de una gran aventura, la puerta de entrada al mundo submarino,
una experiencia para confirmar que darán el siguiente paso: convertirse
en Open Water Diver.
En estos meses de verano es fácil que
nuestro destino vacacional sea un lugar junto al mar. Hemos visto
durante cada año ese centro de buceo, lleno de trajes de neopreno
y tipos vestidos de hombre-rana. Igual este año es el momento de
acercarnos y probar ¿por qué no? Todo puede comenzar con un Bautizo.
Texto y Fotos: Loli Alcarria