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Convirtiendo una orca en asesina

Tilikum     Tilikum (01-03-10)  Aún conmovidos por el ataque de SeaWorld, Philip Hoare, escritor experto en mamíferos marinos, explica cómo estar en cautividad enloquece a las orcas y las puede hacer mortíferas.

    La semana pasada una entrenadora de SeaWorld murió cuando una orca macho de casi 5 toneladas y media, llamada Tilikum ("Tilly"), la agarró por la coleta, la arrastró al agua y la mantuvo sumergida sujetándola con las mandíbulas.

    Veinte miembros de la audiencia, que se quedaron tras una representación de "Dine With Shamu," presenciaron el acto. Es el tercer caso de muerte de una persona en la que Tilly se ha visto involucrada, y el parque no tiene intención de matarla, en parte porque sus motivaciones no están claras. ¿Intentó matar o fue un accidente, resultado de jugar con un mamífero que tenía 1/100 parte de su tamaño?

Philip Hoare    Tilikum fue capturada en el Atlántico Norte en 1983, cuando tenía unos dos años. Como las orcas viven en grupos matriarcales intergeneracionales, su captura la separó de su familia y la confinó con “extraños”. Como es un nadador, cazador y criador instintivo, diseñado para nadar grandes distancias en el mar, incluso su tanque de 120 millones de litros tiene las proporciones aproximadas de una celda de aislamiento.

    Nadie lo sabe. Pero el estrés de la cautividad parece el responsable. Las orcas cautivas con frecuencia dejan de comer y son forzadas hasta que lo hacen. Y mientras que no se sabe de ningún caso de orca que haya matado a un ser humano estando en libertad, sí hay una docena de casos de orcas cautivas que han atacado a humanos.

    En respuesta, SeaWorld, cuya imagen de marca depende de la mirada amable de las orcas, se ha encontrado con un dilema de relaciones públicas similar al que Accenture experimentó con su anuncio de “Go on. Be a Tiger” (Sigue, sé un tigre”). Y ya se ha sugerido que esta muerte puede atraer nueva audiencia al parque –adolescentes y jóvenes animados por la posibilidad de violencia.

Hoare's book Hoare's book     Recientemente hablamos con Philip Hoare, autor del libro de no ficción titulado "The Whale" (“La ballena”) para discutir nuestras relaciones con las orcas, el precio de tenerlas cautivas y el continuo riesgo que supone para las personas:

    Algunos expertos en estos animales han dicho que si Tilly tuviese intención de matar a su entrenadora, habría hecho algo más horrible. Ahora ¿podemos decir si una orca está jugando un poco a lo bestia o intentando causar daño?

    Bueno, se sabe que hay ballenas que han ido demasiado lejos al jugar con humanos. Se sabe que las ballenas piloto de Madeira, en el Atlántico, arrastran a los nadadores a las profundidades, aparentemente sin hacer caso a su necesitad de aire. Pero atento a lo que una orca le hace a una foca. La lanza al aire (las orcas a menudo juegan con su comida antes de comérsela). ¡Es evidente que les encanta! Creo que tienes razón. No podemos decirlo. Ninguna orca consideraría a un humano como comida. Son demasiado inteligentes para eso. Su sonar puede saber si una mujer está embarazada. Creo que el comportamiento de Tilly indica un tipo de psicosis. Pero hasta que hablemos su idioma no lo sabremos.

Philip Hoare Philip Hoare     ¿Tienen más probabilidades de estresarse las ballenas cautivas que otros animales, o incluso de padecer psicosis?

    Hay especies que están acostumbradas a tener todo un océano, o todo el mundo marino, para vivir y jugar en él. Los delfines –y la orca es un delfín muy crecido en realidad- son adictos a jugar. Es una parte esencial de su estructura social. (Los delfines son también una de las pocas especies, junto con los humanos, que tienen sexo por placer). Deja a un lado el estímulo de un entorno vasto, tridimensional y casi sin gravedad, y las estructuras sociales sobre las que se han asentado durante milenios, y es obvio que vas a provocarles una enfermedad mental. Mira a los leones marinos yendo en círculos en el estanque de Central Park.

    ¿Cree que a las orcas como Tilly se las obliga demasiado para entretener en lugares como SeaWorld?

Tilikum Tilikum     A ellas les gusta agradar, como a los perros. Necesitan exhibir un comportamiento creativo. Son inducidas artificialmente a ese comportamiento, a nuestras propias necesidades. Los entrenadores tienen en mente los mejores intereses para los animales, por supuesto. Esa pobre mujer de SeaWorld nunca podría haber pensado que su vida terminaría de ese modo. Pero estás tratando con un animal salvaje cuyas reacciones, en principio, son impredecibles.

    Después de que Tilly y dos orcas hembras mataran a su entrenador en Victoria, en la Columbia Británica, en 1991, Tilly fue trasladada a Orlando, en parte porque las hembras lo acosaban. ¿Es común el acoso entre las orcas en la naturaleza, o es algo causado por la cautividad?

Tilikum Tilikum     Los defines acosan a otros cetáceos. Se ha visto por ejemplo que los delfines nariz de botella que viven en Moray Firth, en Escocia, embisten a las marsopas y las lanzan al aire sólo para divertirse. Las estructuras jerárquicas sin duda existen entre las especies de cetáceos, y posiblemente también entre especies. Los entornos artificiales –o sea, confinados- pueden causar un comportamiento aberrante. Mira en tu propia prisión.

    Lo que quiero decir es que es ignorancia lo que hay en el fondo de la cuestión. Pero, por supuesto, hay una cierta belleza en esa ignorancia –un recordatorio de que no hemos calculado todo. Una muerte en un estanque en Florida es un precio demasiado alto que pagar por ello. Pero las ballenas han sufrido dos largos siglos de holocausto. Los efectos acumulados de ello, en nuestras especies, es imposible de saber. Como Melville escribió: “Ah el mundo, oh las ballenas.

    ¿Qué usos dimos a las orcas antes de que hubiera acuarios y parques de atracciones?

Tilikum Tilikum     En Australia, en el siglo XX, los balleneros de Edén, en la costa de Nueva Gales del Sur, colaboraron en una matanza de ballenas liderados por un macho llamado Old Tom. La orca pastorearía un grupo de ballenas jorobadas que migraban al sur hacia la Antártida. La orca no alistada acorralaría a las grandes ballenas que no sospechaban nada, y las llevaría a la Bahía de Two-fold, donde los cazadores humanos las mataban con arpones.

Tilikum Tilikum Paul Watson     Sumergida en el fondo poco profundo, la orca podía reclamar su premio: la lengua de las ballenas jorobadas, la única parte que les gusta del animal. Un día después, la ballena muerta, hinchada con gas, subía a la superficie para que los balleneros la recogieran.

    Era una explotación eficaz y cínica de las dos especies de cetáceos –un contrapunto a los trágicos eventos de esta semana en SeaWorld. La verdad se ve ahora como siempre ha sido: nosotros necesitamos a las ballenas más de lo que ellas nos necesitan a nosotros

    ¿Cuándo comenzamos a domesticarlas de esta forma?

TilikumTilikum Tilikum Tilikum     Las orcas se capturaron para entretenimiento humano por primera vez en los años 60. Desde entonces, unas 200 orcas han muerto en cautividad. La primera vez que vi una ballena viva fue en un parque safari a las afueras de Londres, donde Ramu, una orca recién capturada, seguía sus rutinas. Incluso para un chaval joven estaba claro que no era el modo correcto de tratar a un animal salvaje. Prisionera en su piscina cubierta, su aleta dorsal de 180 cm estaba caída, un síntoma del estrés y un símbolo de su estado.

    La mayoría de los animales en los zoos son sacrificados inmediatamente si se vuelven peligrosos, pero SeaWorld no ha matado a Tilly. Aparte del hecho de que es un producto de valor para SeaWorld, ¿sólo han tenido los humanos un afecto profundo por las ballenas?

Tilikum Tilikum     Ciertamente parece que reaccionamos ante las ballenas de modo diferente. Creo que es por el paradójico carácter esquivo de su naturaleza. A pesar de su enorme tamaño, raramente las vemos. No sabemos su realidad. La última investigación sobre la inteligencia de los cetáceos las sitúa inmediatamente detrás del Homo sapiens, y por encima de los primates, en cuanto a sus capacidades. Es la falta de conocimiento la que nos guía.

Tilikum Tilikum     Nosotros también somos culpables. Podemos sentir el arrepentimiento colectivo de la historia entre nuestras especies. Sabemos lo que hemos hecho. Lo sorprendente es –aunque cuando tiene que ver con seres humanos no parece tan sorprendente- que continuamos haciéndolo. Mueren más ballenas ahora que nunca en la caza de ballenas. Sólo hemos refinado la forma de matarlas. De forma exquisitamente lenta.

 

Texto: J. Lipinski/BetaS

 
 

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